Fondo

miércoles, 20 de mayo de 2015

Tarta Gru mi villano favorito.


-          Ana, ya sé de qué quiero la tarta, de muertos, vampiros… - Llevaba casi dos años preparándome para esto, recopilando fotos, sacando ideas...
-          No me lo digas, quieres una tarta de las “Monsters High”.
-          No, la quiero de sangre, zombies… - ¡ Mi gozo en un pozo !
-         ¡De eso nada!
-         Jo, ¿por?
-         Porque en primer lugar tienes 7 años y en segundo lugar tus padres dejan de hablarme.

      No había terminado la frase y:

-         Vale, pues entonces de los Little Pony.
-     Eso es otra cosa.- Ya me imaginaba montones de diminutos caballitos trotando entre nubes y un arcoíris.
-         No mejor una de un minion.-  Todos los caballitos hicieron “plof” en mi cabeza
-         Vale, ¿estás segura? Pero te la hago distinta que la de tu hermana.
      
      Dos días más tarde con el tiempo al límite, los materiales comprados y el diseño hecho.

-          Ana, ya sé de qué quiero la tarta…
-          Ah, no. Ya está en proceso.
      
      Mi niña empezó a rumiar algo por lo bajo de “Crepúsculo” añadiendo “me encanta”.  Yo como adulta
responsable me mantuve firme… todo el trayecto del cole hasta casa. Al fin y al cabo las películas de Crepúsculo no son en plan “The walking dead” como pretendía al principio. Empecé a buscar inspiración en las redes pero me parecía raro que hubiera visto alguna de esas películas y las ideas que veía estaban llenas de símbolos que yo no entendía. “Tengo poco tiempo ¿y una foto de los protagonistas?” No me quedaba claro así que hablé con su madre, y efectivamente, era una ocurrencia temporal, algo que había oído por ahí, así que decidimos seguir adelante con la tarta del minion.

Están locos estos minions.


Los minions son entrañables, divertidos y sobre todo locos. Con tan poco tiempo la tarta debía ser sencilla, me la imaginé estrecha y alta coronada por un loco minion así que debía estar boca abajo y para que no resultara insulsa una silueta de Gru en el centro y para las orillas un borde como los tirantes de los pantalones.



Fallos de principiante.

Pues sí, la teoría me la sé al dedillo pero hasta que no te tropiezas con los problemas no los afrontas. Esta tarta tuvo un único fallo que sólo apreciaba yo pero que ahora que lo cuento o si sois expertos podréis ver. Sabía que aunque aparentara un largo cilindro debía tratarla como si fuera de dos pisos reforzándola con pilares pero estaba obsesionada con no usar crema de mantequilla, y ese fue el fallo. La consistencia de la crema de la tarta al enfriarse en la nevera daba la sensación de firme, sin embargo al atemperarse se salía por los bordes por no soportar el peso del bizcocho, además era de color oscuro y el fondant claro con lo que se apreciaba cada bizcocho individual. No había tiempo de rectificaciones, el bizcocho y la crema se habían fusionado y separarlos los destrozaba, por suerte pude eliminar uno de los bizcochos ya que me confirmaron que los invitados serían muchos menos de los esperados en un principio y al tener menos peso se disimularon más los fallos.


Bizcocho de galletas oreo.

  • 250 mantequilla
  • 200 harina tamizada
  • 200 azúcar
  • 4 huevos medianos
  • ½ sobre de levadura Royal (polvos de hornear)
  • 1 paquete de galletas oreo
  • Una cucharada de leche
  • Una cucharadita de esencia de vainilla

Triturar las galletas hasta que queden muy finas.
Se mezclan en un bol los ingredientes secos, harina, azúcar, levadura, y las galletas, y se baten hasta mezclarlos totalmente.
Batir los huevos hasta que espumen y seguir batiendo mientras se añade la cucharada de leche y la esencia de vainilla.
Echar en la mezcla de harina la de los huevos en tres veces batiendo hasta integrar. Una vez integrado batir a velocidad alta, deberá quedar una consistencia muy cremosa.
El horneado.
Para hornear un bizcocho siempre hay que tener precalentar el horno a la temperatura a la que luego coceremos el bizcocho. Cada horno es un mundo, yo hice dos tandas y la que mejor salió fue la que hornee a una temperatura un poco más baja
Hornear a 170º durante 30 min.

Almíbar.

  • 100 agua
  • 100 azúcar
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla

En un cazo echar los ingredientes y batir hasta llevarlo a ebullición.


Crema de galletas oreo.

  • 125 mantequilla
  • 300 azúcar glass
  • 125 queso crema tipo Philadelphia “no light”
  • 1 paquete de galletas oreo finamente trituradas.

Batir la mantequilla con el azúcar ya tamizado, primero a baja velocidad para que no vuele el azúcar y luego a máxima velocidad hasta integrar. Añadir el quedo frio de la nevera a velocidad media hasta formar una crema homogénea.  Añadir las galletas y seguir batiendo hasta obtener la consistencia deseada.

Aquí se aprecia mejor el fallo provocado por una crema inconsistente


La tarta estaba riquísima y no lo digo yo así que animaros.

Y recordad, de los errores se aprende.

martes, 24 de febrero de 2015

Cumpleaños Frozen.





Mi pequeña Sofía cumplió 4 años y está en la edad de invitar a toda su clase. A mí también me hace ilusión ver corretear a tanto niño y además me ofrece la oportunidad de conocer más a los papás. Pero es invierno y meter a tanta gente en casa es tarea imposible así que no queda otra que buscar un lugar donde hacerlo. Para colmo se me complicaron los días previos y organizar la fiesta iba a ser realmente estresante.


Pude sin embargo hacer la tarta, según el encargo de la propia Sofía que quiso tener una tarta Frozen de “chocolate nego po dento y banco po fuera”, lo que traduje por bizcocho de chocolate relleno de mousse de natillas de chocolate blanco.




















Invitación creada por Tu Dulce Gracias










Mi niña no sólo tuvo su tarta Frozen sino también su fiesta Frozen. De todo se encargó “Tu Dulce Gracias”, incluidas las invitaciones. En su local los peques pudieron hacer talleres de coronas, caretas, pintacaras, corretear y saltar en un pequeño castillo hinchable, todo amenizado con música de la película alrededor de una mesa dulce temática.

La tarta.

El bizcocho, sí lo sé, vuelve a ser el mismo, Chocolate Layer Cake, pero es que está tan bueno…

Mousse de natillas y chocolate blanco.

Me basé en la receta de mousse de chocolate blanco de “Los dulces de Ana”, doy fe de que lo que hace está buenísimo.

* 200 ml leche entera
* 500 ml nata para montar
* 50 g azúcar
* 2 huevos medianos
* 10 g maicena
* 3 hojas de gelatina neutra
* 300 g chocolate blanco

- Fundir el chocolate y reservar
(Yo lo hago en el microondas, bajando la potencia a la mitad durante periodos cortos de tiempo y removiendo bien entre estos ya que el calor residual funde el resto de chocolate)
- Hidratar la gelatina en agua fría.
- Montar ligeramente la nata y reservar.
- Batir los huevos junto con el azúcar y la maicena hasta que espumen.
- Poner la leche en un cazo, cuando comience a hervir bajar el fuego al mínimo y echar la mezcla anterior muy despacio sin dejar de remover.
- Añadir la gelatina hidratada y remover hasta que se deshaga.
- Echar el chocolate fundido e integrarlo.
- Dejar enfriar hasta que está tibia y mezclar con la nata casi montada.

La decoración.

Con el poco tiempo que tenía tuve que simplificarla así que me decanté por Olaf que es muy facilito y pinté con rotuladores comestibles a Elsa, el personaje favorito de mi hija. Los colores azul y blanco y unos cortadores de copos de nieve hicieron el resto.

Espero que os guste.
Abrazos calentitos.







sábado, 21 de febrero de 2015

Tarta de chuches Ben y Holly.


“En algún lugar oculto entre las zarzas espinosas existe un pequeño reino de duendes y hadas. Todos los que viven aquí son muy, muy, pequeños…”

Así empieza una de las series infantiles más tiernas y de mayor éxito entre los peques. Ben el pequeño duende y Holly la princesa hada aprendiz de maga, con sus travesuras fomentan valores como la amistad y el amor a la naturaleza.

Ese protagonismo de la naturaleza lo tuve presente a la hora de hacer la tarta. El primer piso y en concreto la primera fila de chuches no podía estar formada más que por gominolas de botellitas de coca cola que con sus colores marrón y verde representarían la tierra donde se asienta la pradera en la que juegan estos pequeños personajes.  Las lenguas de manzana ácida y las gominolas de colores simbolizan la propia pradera salpicada de flores.


El segundo piso representa la ternura y la candidez así que utilicé nubes de azúcar y unas preciosas gominolas en forma de mariposa para volver a evocar la naturaleza.



Como topper busqué a los dos personajes y después de decidirme entre varias opciones, mi hija de 4 años me indicó que Holly estaba mal porque el vestido de Holly es rosa y no azul y eso es “imperdonable”, así que tuve que realizar una nueva búsqueda. En el cartel no debía faltar Gastón la pequeña mariquita con complejo de perro y como fuente de letra utilizé la KB Dotty Dot, muy parecida a la original y gratuita para uso personal.






lunes, 26 de enero de 2015

Tarta de chuches Santiago Bernabeu.

Hacer esta tarta me produjo una gran satisfacción; no, no soy futbolera y salvo un par de veces que me dejé arrastrar por la pasión febril del patriotismo en un encuentro mundial, no veo partidos de fútbol. La ilusión me viene de que el pedido fue hecho por la misma persona que me encargó la tarta del escudo del Madrid el año pasado. Como comenté, aquella tarta la realicé de forma precipitada y sin conocimiento de dónde obtener los materiales, y sin embargo volvieron a confiar en mí, y esta vez me dieron carta blanca y todo el tiempo del mundo.


Fachada oeste
Fachada este
La idea la tuve clarísima, ¿qué mejor tarta para un fan del Real Madrid que el estadio Santiago Bernabeu? Empecé a investigar sobre el propio estadio y las medidas oficiales de un campo de fútbol. ¿Sabíais que un campo de fútbol ha de tener un césped de entre 90 y 120 metros de largo y 45 y 90 de ancho? Pues con esas cifras empecé a hacer bocetos, hacer una escala en centímetros y trasladar esas medidas a número de chuches. El Santiago Bernabeu tiene unas dimensiones en su fachada de (12 nubes + 11 torcidas rojas) x (8 nubes + 7 torcidas rojas) y una altura de 2 nubes + el ancho de una nube, que ahí dejo otra cosa los nombrecitos de algunas chuches.

El Santiago Bernabeu es fácilmente identificable, arquitectónicamente hablando, gracias a sus cuatro torres de acceso y otros elementos como los cilindros bajo las gradas que recorren su fachada oeste y laterales, así como el techo sobrevolado de las gradas salvo en la fachada este que también es distinta con una pared sin añadidos que sobresalgan; todo esto facilita su réplica en una tarta.
Distintos momentos del proceso
Vista aérea


Hasta arriba
Y no parándome sólo en esto decidí que se merecía un lleno absoluto, un derbi quizás. Las gradas tenían espectadores hasta debajo del voladizo.

Después de investigar por la web y preguntar en muchas tiendas sobre dónde obtener el porexpan y los palillos, Cake´s Addiction me puso sobre la pista. Las grandes planchas de 50x30 cm se pueden encontrar en grandes tiendas de manualidades (no en todas) y en almacenes de bricolaje. Para las chuches localicé tiendas y almacenes especializados que amigas mías tuvieron a bien indicarme, así un buen día por si acaso. (Gracias Sonia y Ana).


Aforo completo

Pero hacer una tarta de chuches conlleva otro problema. Empalar ositos de goma uno a uno mientras despiden ese dulce aroma y no sucumbir a la tentación de meter la cabeza en la bolsa y acabar con ellos cual velociraptor en “parque jurásico” es muy duro. He de confesar que dos ositos desaparecieron misteriosamente y a día de hoy no se ha vuelto a saber nada de ellos.





Y así es como acabé haciendo una tarta con más de 2.500 gr de chuches.

Laterales sur y norte

Lista para la entrega
Entregada



domingo, 21 de diciembre de 2014

Rudolph, the Red-Nosed Reindeer.




Quería hacer unas galletas para Navidad que no fuesen excesivamente elaboradas pero a la vez muy navideñas y tiernas pues son para regalar a unos niños.

Descubrí los famosos renos de Krista de “Cookies withCharacter” en la página de Sweetsugarbelle, maravillosos, allí podréis encontrar un detallado tutorial.


“Dear Krista, thank you so much for your amazing Rudolphs, my children are very happy with their cookies”.


¿Son hombrecillos de jengibre? No, son renos

Para hacer estas galletas sólo simplifiqué su diseño y aun así no han perdido su ternura. Son muy fáciles de hacer (me refiero a mi diseño simplificado). Las precauciones que hay que tener son recopilar los colorantes a tiempo porque rojos, verdes y dorados suelen desaparecer en estas fechas, el único colorante que te garantiza teñir la glasa de color rojo es el “Red Extra” de Sugarflair, mucho más caro pero merece la pena, yo tenía el de Wilton así que estuve a punto de cambiar la canción por “Rudolph, the Pink-Nosed Reindeer”, si os fijáis en las orejas con el colorante Wilton no conseguí tan siquiera un rosa clásico sino más bien un color coral, en mi caso no me importó porque me parecía adecuado pero hay que tener cuidado con las marcas y sus tonos, por suerte Cake´s Addiction me llamó para decirme que le quedaba el de Sugarflair, así que mis renos tuvieron su clásica nariz roja. Ah, y otra cosa, los colores tienden a oscurecer cuando se les deja reposar, el color chocolate media hora antes era chocolate con leche.

No hace falta tanto detalle, sólo marcar... pero me emocioné

Las galletas con glasa son muy agradecidas, porque se pueden hacer a ratitos libres: un día la masa, otro se hornea, otro la primera base de glasa y así da tiempo a secar, etc.


Luego las envolví individualmente en bolsas para que puedan colgarlas del árbol y así mantienen su calidad durante semanas.

La receta de las galletas, como siempre en mi caso, es la de Bea Roque, Galletas decoradas I (La masa) y la receta de la glasa vuelvo a escribirla aquí para que no haya que pinchar en un enlace más.

Receta de glasa.

  • 200 gramos de azúcar glas
  • 2 cucharadas de claras de huevo pasteurizadas
  • Zumo de limón.
  • Agua
  • Aroma (opcional)
  • Colorante (opcional)

Tamizar el azúcar glas y reservar. Batir las claras de huevo hasta que espumen y añadir poco a poco el azúcar. Una vez integrada todo el azúcar añadiremos el limón, 5 gotas serán suficientes para esta cantidad y para no darle sabor, el limón favorecerá el secado de la glasa. Aquí podemos añadir el aroma que más nos guste, incoloro y unas gotitas para que no nos modifique la glasa. Si queremos colorearla es mejor utilizar colorante en gel de poco en poco, es el que menos modifica la consistencia. Tendremos una consistencia muy firme que podrá servir para delinear. Es a partir de este punto cuando haremos las modificaciones de la consistencia a nuestro gusto añadiendo agua de gota en gota hasta obtener la fluidez que necesitemos para según qué parte de la galleta.








(Thank you for the video Bambi650)



miércoles, 26 de noviembre de 2014

Dos tartas y un cumpleaños.

“Hace 12 años llegó a mi vida una nueva vida.  Hace 12 años empecé a ser madre, a querer, preocuparme, alegrarme y desesperarme como nunca me había ocurrido.

Algún día te contaré como cambió todo, como tu abuelo te miraba como a un milagro, que tu abuela te dio tu primer baño o que tu tía hasta se olvidaba de comer después de una jornada de trabajo por quedarse a tu lado y todo esto ocurría mientras tu padre y yo flotábamos en una nube.

Mientras tanto seguiré estando orgullosa de cómo eres, cómo quieres y cuidas a tu hermana, seguiré dándote esos achuchones que ya te incomodan a tu edad y te seguiré riñendo por no recoger tu habitación.”





Cuando mi hijo Javier cumple años lo celebra dos veces, una sólo en familia y otra con sus amigos. En ambas ocasiones hay tartas, para la primera eligió una sencilla de queso, su favorita, para la segunda celebración pidió que fuese de temática baloncestística y me dio carta blanca con el sabor. Volví a repetir con chocolate y fresa, ya sé que es poco arriesgado pero que cuanto más la hago más me gusta.


Tarta de queso.


Ingredientes:

Estarán a temperatura ambiente.

  • 100 g. de bizcochos de soletilla desmenuzados.
  • 50 g. de mantequilla.
  • 350 g. de queso de untar, tipo philadelphia.
  • 370 g. de leche condensada (1 bote pequeño).
  • 2 huevos medianos.
  • 1 limón (ralladura y zumo)

 Spain Cakes, tu tienda low-cost de repostería

Utilizaremos un molde desmoldable de 20 cm y lo engrasaremos. Yo uso spray desmoldante pero se puede usar otra grasa como margarina.

Precalentaremos el horno a 180º.



Se mezclan los bizcochos con la mantequilla formando una masa y se cubre el fondo con una capa generosa. Con una batidora mezclar el queso, la leche condensada, el zumo de limón y los huevos; cuando esté bien mezclado volcarlo en el molde.

Se introduce en el horno durante unos 45 o 50 minutos. Cuando esté fría se desmolda y se cubre con ralladura de limón.

Nota: No la cubrí con la ralladura de limón por mi hija de tres años que suele rechazar “las cositas que ve por encima”


Tarta baloncesto.


Para esta tarta usé los moldes esféricos de Wilton, aparentemente no es muy grande pero estas tartas cunden mucho.

Pensé en un diseño un poco surrealista, mi niño subido a un enorme balón que entra en la canasta y sujetando el tablero que se convirtió en el cartel de su número de cumpleaños.

Su padre que es mi crítico más feroz (porque yo así se lo he pedido) y que siempre me dice su sincera opinión, dijo que no se entendía, a lo que mi hijo respondió que desde cuando se tiene que entender una tarta, que a él le gustaba. Así que bajón y subidón a la vez. 

La tarta tiene un fallito (un gran fallo), después de forrarla la dejé para el día siguiente, baños y cenas tuvieron la culpa (no es cierto, no caí), y no la texturicé; al día siguiente el fondant estaba seco y tuve que dejar un balón liso (¡snif!).

 Para su “mini yo” lo mostré con la greñas que lleva ahora a ver si se da por aludido de que tiene que ir a la peluquería… le encantó y el muñeco terminó en su habitación de recuerdo; pasados varios días y con tanto traqueteo fue rompiéndose y después de pegarlo varias veces le dije:
“- ríndete, y tíralo”,
“- vale pero me quedo con la cabeza”.
Esto último me pasa a menudo, cabezas de muñequitos de mis tartas ruedan por casas de niños, ¡escalofriante!.

La mayor dificultad que encontré al hacerla es mantener su forma esférica ya que al hacerla capas y rellenarla tiende a achatarse, sin embargo cubrirla con fondant sólo requiere de un poco más de tiempo y paciencia.

Puede que no se entienda, puede que no sea la más bonita pero hizo a mi hijo feliz y eso la convierte para mi en la mejor tarta del mundo.

viernes, 17 de octubre de 2014

Un minion para Laia.



Cuando tienes niños, propios o ajenos, el tiempo sufre una aceleración que convierte los años en suspiros. Si 20 años no son nada como dice la canción, 11 muchos menos, y sin embargo es toda la vida de mi querida Laia. 

Las etiquetas no siempre se emplean de forma adecuada y si decir “mi vecina” es un término físicamente exacto no lo es emocionalmente. Aún la recuerdo tan pequeña en brazos de su madre acariciándome el pelo, y aunque hoy es casi una mujercita siempre será mi niña.

Y es así como mi niña, aún niña, quería para su tarta de cumpleaños un minion.


Saliendo del taller
Preparándose para el photocall






















Tenía muchas ganas de hacer uno de estos simpáticos personajes. Me hubiese gustado hacerlo de pie, bailando, pero la falta de tiempo (otra vez ese canalla invisible) me lo impidió. Aun así estos muñecos son tan simpáticos que simplemente sentados resultan graciosos. La complejidad de la tarta no depende tanto del personaje como de cuál será su pose, así pues este modelo en concreto es muy simple.

Lista para la entrega

El problema, una vez más, surgió a la hora de cortar la tarta… nadie quiso hacerlo, dicho “honor” volvió a recaer en mi mientras miradas de incredulidad se fijaban en el cuchillo recorriendo la espalda del minion.



Por suerte esa sensación desapareció con el primer bocado y del minion sólo quedó el recuerdo.
El bizcocho volvió a ser de chocolate y el relleno de nesquík de fresa (ver Tarta Osito Gigante), realmente jugoso y la combinación de sabores acertada.

Puede que fuera su cumpleaños pero la carita de ilusión al ver su tarta fue un regalo para mí, qué más se puede pedir.

¡Felicidades mi niña!