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miércoles, 25 de julio de 2018

Tarta de Santiago jugosa



Me preguntaron si sabía de alguna receta de la Tarta de Santiago que fuera jugosa… A mí las palabras “Tarta de Santiago” y “jugosa” no me cuadran. Siempre que he comido esta tarta resultaba muy rica de sabor pero bastante seca y en algunos casos mazacote, así que creí que se trataba de una tarta seca per se, ideal para tomarla con un café. Pero el reto estaba lanzado y yo tenía que experimentar.

La Tarta de Santiago parte de una base sencilla, azúcar, almendras y huevos, luego ya cada maestrillo le añade ralladura de limón, algún licor e incluso canela, lo que no lleva es ningún tipo de impulsor químico (levadura Royal).

En mi caso al no tener limones y haber hecho unos días antes la tarta de limonccello añadí este licor en sustitución. Para mi gusto a la almendra de va muy bien el coñac o el brandy, los asturianos somos mucho de cocinar con coñac pero se me había acabado y en el super sólo encontré brandy. Utilicé almendra picada muy fina, los hay que prefieren picarla un poco gruesa para que se noten los trocitos. 

Otra idea para aumentar la jugosidad de la tarta, a parte de añadir los licores, fue aumentar la proporción de huevo y también añadir aire a la mezcla con el batido. El resultado gustó mucho, quedó realmente jugosa y esta va a ser mi receta a partir de ahora.

La Tarta de Santiago es en principio bajita, pero esta receta sale más alta de lo habitual, no mucho más pero se nota. Está pensada para un molde de 25 cm, yo sin embargo utilicé dos moldes, uno de 20 cm y otro de 13. Importante usar un molde desmoldable.





Ingredientes:

  • 250 almendras molidas finas
  • 250 azúcar
  • 5 huevos medianos
  • 2 cucharadas de limoccello
  • 5 cucharadas de brandy
  • Azúcar glass para decorar






Elaboración:

Precalentar el horno a 170º. Yo utilicé ventilador y añadí agua al fondo del horno para que hubiera más humedad.



Batir los huevos hasta espumar. Añadir poco a poco el azúcar hasta que se integre batiendo a velocidad media-baja. Cuando esté integrada subir la velocidad y batir hasta que doble el volumen; el color cambiará, se volverá más blanquecino.

Antes de que terminemos el batido añadiremos los licores.

Incorporar las almendras molidas con movimientos envolventes.

Rociar el molde con un spray desmoldante y poner en la base un papel de horno. Se puede usar un poco de mantequilla para untar el molde pero el papel de horno es imprescindible.



El molde de 20 cm lo rellené hasta la mitad y el pequeño ¾ partes.

Hornear hasta que al pincharla con un palillo salga seco, unos 50 minutos.

Cuando esté fría se desmolda y se decora. Bastará con poner una plantilla de papel de la Cruz de Santiago en el centro de la tarta y espolvorear azúcar glass. Sólo hay que tener cuidado al quitar la plantilla.

Una cosa que tengo que recordar para la próxima vez es ponerle al molde una banda de horneado. Estas bandas son unas tiras de tela que se han de mojar previamente y sirven para que la parte superior del molde que queda al principio sin masa no adquiera más temperatura que el resto del molde, ya que de lo contrario las paredes de la tarta subirán más rápido que el centro y al enfriarse esta se hundirá.


Ya tenéis vuestra Tarta de Santiago jugosa.


lunes, 23 de julio de 2018

Tarta de Limonccello




Utilizo mi cumpleaños para experimentar con tartas nuevas. Hace poco se difundió la tarta de boda del príncipe Harry con Meghan Markle y pensé en reproducirla. Obviando que los limones fuesen de Amalfi o que los huevos fueran orgánicos de Suffolk, lo que sí hace particular a esta tarta es el licor de flor de sauco. Después de buscarlo y comprobar que la botella más barata de 700 ml costaba 25 euros pensé “va a ser que no” y cambié de idea. Rebusqué en la despensa y encontré en el fondo del olvido una botella de licor de limonccello así que decidí probar.


El limonccello es un licor italiano que se obtiene de macerar la cascara de los limones muy adecuado para aromatizar postres.

Como base utilicé la receta del bizcocho de yogur. Obviamente el resultado fue un bizcocho con sabor a limón y no creáis que no pensé si no sería más sencillo utilizar un yogur de limón o ralladura, o ambos. Sí, es un bizcocho de limón pero el sabor es distinto, ni mejor ni peor, tiene un toque que lo diferencia, también es cierto que variando la cantidad de licor podemos potenciar aún más su sabor.
La receta del bizcocho de yogur es universal y muy fácil, el vaso de yogur nos da la medida del resto de ingredientes:
  • 1 yogur natural
  • 1 vaso de aceite
  • 2 vasos de azúcar
  • 3 vasos de harina
  • 4 huevos
  • 1 sobre de polvos de hornear (levadura Royal)
  • 2 cucharadas de limonccello (o un par más si queremos un sabor intenso)

Elaboración:

Precalentar el horno a 170º

Se baten los huevos hasta que espumen, se añade el azúcar y se sigue batiendo hasta que se integren.

Añadimos el aceite, el yogur y el limonccello y se bate hasta que quede una mezcla homogénea.

Se añade la harina previamente tamizada junto con los polvos de hornear hasta que todo quede bien integrado.

Utilicé tres moldes de 14 cm previamente engrasados con spray desmoldante,  si no se tiene se engrasarán con mantequilla pero en cualquier caso es conveniente poner un papel de hornear en el fondo.



Buttercream de limonccello

  • 250 g. de mantequilla a temperatura ambiente
  • 250 g. de azúcar glass
  • 1 cucharada de leche
  • 2 cucharadas de limonccello

Se bate la mantequilla con el azúcar a velocidad baja hasta que no haya peligro de que el azúcar vuele por toda la cocina, después se subirá la velocidad y se bate varios minutos hasta conseguir una mezcla homogénea. Se añade la cucharada de leche para que la mezcla sea más cremosa y las dos cucharadas de limonccello para darle sabor.

Almíbar de limonccello

Aunque el bizcocho resulta jugoso me gusta añadir a mis tartas un poco de almíbar para que no se resequen
  • 200 g de agua
  • 200 g de azúcar
  • 2 cucharadas de limonccello

Sólo hay que llevar todos los ingredientes a ebullición removiendo de vez en cuando para facilitar que el azúcar se disuelva. Cuando esté frio podremos humedecer los bizcochos.



La decoración

Para mi tarta quería una decoración sencilla y sin florit…, una decoración sencilla, así que con la boquilla 2D de Willton para hacer unos rosetones. Y como un cualquier cumpleaños, las velas.



miércoles, 11 de abril de 2018

Tarta San Marcos


La tarta San Marcos es un clásico de la repostería española. Se trata de un bizcocho relleno de nata con cobertura de yema tostada. Su elaboración es fácil a pesar de que tiene muchos pasos  y el resultado exquisito.  Según parece su nombre se debe al convento de San Marcos en León.  No sé si esto es cierto pero desde luego el antiguo convento de San Marcos convertido hoy en parador es una joya arquitectónica que bien se merece de homenaje una tarta como esta. 

El bizcocho

Lo que mejor le va a esta tarta es un bizcocho genovés por su ligereza ya que no lleva grasa ni tan siquiera levadura,  de ahí la importancia del batido para meter aire y que pueda subir durante la cocción.

Ingredientes para un molde de 20 cm:
  • 120 g. de harina
  • 120 g. de azúcar
  • 4 huevos medianos

Precalentar el horno a 170º con calor arriba y abajo

Las yemas
Claras a punto de nieve
Se separan las yemas de las claras para batirlas cada una por su lado y empezamos el proceso.

Añadimos la mitad del azúcar a las yemas, batimos a máxima potencia hasta tener una consistencia blanquecina y espumosa,  y las reservamos.

Batimos las claras a punto de nieve y cuando empiecen a montar echamos el resto del azúcar. Es muy importante montar bien las claras ya que al no llevar levadura será el aire que aportemos con las claras el que hará que suba el bizcocho.


Horneado
Las yemas reservadas se agregan a las claras muy despacio y con movimientos envolventes de abajo a arriba.

De la misma forma se añade la harina tamizada intentando perder la menor cantidad de aire posible.

Hornear a 170º unos 45 minutos, si vemos que a mitad de cocción se tuesta mucho por arriba quitaremos el calor de la zona superior, si vuestro horno no tiene esta opción, pondremos la bandeja del horno en la parte más alta para que actúe de barrera. Recordad que los bizcochos no se hornean en la bandeja sino en la rejilla del horno.

Cuando esté horneado y frío lo dividiremos en tres capas.

El almíbar.

  • 200 g. de agua
  • 200 g. de azúcar
  • 20 g. de licor al gusto


En mi caso utilicé un licor de avellanas que tenía por casa y que le fue perfecto.

Se pone en un cazo todos los ingredientes del almíbar y se llevan a ebullición, removiendo de vez en cuando para facilitar que se disuelva el azúcar. Se reserva y se deja templar hasta su uso.

El relleno

Aunque yo conocía su versión más sencilla, que es relleno de nata, al llegar a Madrid me encontré con que una de las capas era de trufa. Lo siento, a mí no me gusta, no entiendo esa manía de echar chocolate a toda tarta que se precie, si quiero chocolate ya me haré una tarta especifica de chocolate (¡uy qué a gusto me he quedado!). 

  • 400 g. de nata para montar (con 35% de materia grasa mínimo)
  • 40 g. de azúcar glass (se pueden usar 80 g. si sois muy golosos)
  • 30  g de estabilizante para nata o maicena disuelta en un poco de leche (opcional)


El estabilizante ayuda a mantener más firme la nata durante más tiempo, como en mi caso la tarta no iba a viajar más allá de la nevera a la mesa no lo utilicé, en este caso se añade al principio. También se puede usar una cucharadita de maicena disuelta en un poco de leche si no se tiene estabilizante, en este otro caso se añadirá a la nata cuando comience a montar. De todas formas, el azúcar glass que compramos ya lleva un poco de harina de maíz.

Teniendo en cuenta lo anterior comenzaremos a montar la nata que ha de estar muy fría, recién sacada de la nevera y cuando empiece a espumar se echa el azúcar y seguimos batiendo hasta que esté bien montada.

Vaaale, que queréis una capa de trufa, pues separad la mitad de la nata, agregad dos cucharaditas de cacao en polvo y batid hasta integrarlo.

La cobertura. Yema tostada.

  • 100 g. de azúcar
  • 100 g. de agua
  • 3 yemas de huevo
  • 1 cucharadita de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 1 cucharada de maicena
  • Un poco de leche
  • Azúcar moreno


Primero haremos un almíbar cociendo el agua con el azúcar, pero a diferencia del anterior lo dejaremos más tiempo en el fuego para que reduzca un poco y que sea más espeso. Se aparta del fuego y se deja templar ligeramente.

Mientras tanto diluimos la maicena en un poco de leche y la cucharadita de mantequilla. Esta mezcla se añade a las yemas y se mezcla hasta integrar. Las yemas con la maicena se echan poco a poco en el almíbar pero mientras removemos rápidamente con unas varillas para evitar que cuajen. Se pone todo a fuego medio y se remueve sin parar hasta que empiece a espesar.
Inmediatamente se añade a la primera capa de la bizcocho.

Ponemos encima de la yema azúcar moreno para que se caramelice; podemos hacerlo con un soplete o usar el gratinador del horno o del microondas. Cuidado, si se hace de esta forma sólo trabajaremos con la capa superior del bizcocho antes de montar la tarta o con el calor la arruinaremos. Estaremos muy pendientes porque la yema con el calor se derretirá un poco así que iremos parando el microondas cuanto nos sea necesario.


Montaje y decoración.

Cada capa bizcocho se moja generosamente con el almíbar. Se pone a cada capa una porción de nata salvo a la capa superior que es la que lleva la yema tostada (si tenemos soplete podemos tostarla ahora). Para los laterales podemos cubrirlos de nata y si nos gusta , además, con frutos secos. Yo utilicé crocante de almendra, que son pequeños trocitos de almendra caramelizada. La parte superior la podemos dejar tal cual o si nos sobra nata hacer alguna floritura con unas boquillas. Como yo la quería para un cumpleaños, un letrerito de azúcar,  unos bombones que me sobraron del “El Bollo” y las velas hicieron ese cometido. 


Notas.

Maicena es una marca española de productos de panadería y repostería pero su nombre ha trascendido al uso común del lenguaje de tal forma que es sinónimo de harina de maíz, aunque “la maicena” es exactamente harina de fécula de maíz.

Por cierto, esta fue la tarta de mi boda.

viernes, 27 de enero de 2017

¿Jugamos una partida al futbolín?


Desde que descubrí este set de jugadores de futbol para tartas, llevo esperando casi un año a que me pidan la tarta de chuches con temática futbolística que suelen encargarme por estas fechas.

Un año esperando para hacer un futbolín y claro, tenía que ser a lo grande; la base de porexpan fueron 6 planchas de 20 x 20 cm.



Es un modelo muy sencillo pero muy vistoso. La "dificultad" estriba en colocar chuches variadas sin que pierda la perspectiva, de ahí que no me preocupara en hacer las brochetas que simulan los mandos muy refinadas, sino que aproveché para introducir modelos de chuches muy diferentes. Las brochetas son cuatro en cada lado, al igual que los mandos en un futbolín y al igual que en uno de verdad, en cada lado está la terminación del mando contrario simulados aquí por chupachús. En una tarta más pequeña se puede ser menos fiel y añadir más brochetas para aumentar la cantidad y variedad de chuches.

Mandos y terminaciones

Para que luciera aún más la elevé sobre cuatro patas, si bien no las cubrí de chuches porque esta tarta ya tiene unas grandes dimensiones como para no necesitar más y quedaría fatal.



Una idea muy sencilla con la que sorprender a niños y no tan niños.







martes, 13 de septiembre de 2016

Tarta de boquillas rusas.



Me encantan las boquillas rusas, en un momento tienes una tarta vistosa. Sé que hay decoradores maravillosos a los que no les gusta como al Tartero Real, pero yo las adoro, sólo hay que cogerle el punto a la crema y voilá. Luego, si quieres hacer las flores aún más atractivas puedes optar por introducir varios colores en la misma manga pastelera y por supuesto acompañar al bouquet de una disposición alterna de hojas.


Esta tarta era para mi querida Laia que cada vez tiene unos gustos más definidos. Había de cumplir una serie de requisitos, por un lado esta vez compartiría protagonismo con otras dos niñas de su club de gimnasia rítmica, Adriana y Marina, debería tener un aspecto natural y debido a la falta de tiempo,  nada laboriosa pero de dos pisos pues iba casi el equipo al completo.  El sabor en un principio sería de bizcocho de chocolate relleno de plátano caramelizado pero una alergia y la aversión de una de las cumpleañeras cambiaron el relleno a última hora y tuvo que ser una humilde crema de mantequilla con mermelada de fresa, eso sí, muy rica.



Para que las tres niñas fueran protagonistas a la vez puse unas pizarritas con sus nombres y la edad que cumplían, y una vela delante de cada uno de ellos con la idea de que las soplaran al unísono. La crema del relleno también sirvió para cubrir la tarta, sin tampoco mucha delicadeza, con una cuchara marqué unos surcos y el conjunto quedó muy campestre, acorde con el lugar de celebración.


La anécdota del día fue que a la pobre Marina le cambié el nombre y en el cartelito rezaba Mariana, pero lo solucioné con humor y durante el día cada vez que alguien la llamaba por su nombre la decía “que no, que hoy no te llamas Marina, que te llamas Mariana”.

Fue un placer ser partícipe de una fiesta para el equipo de Gimnasia Rítmica de la Sierra de Madrid y conocer a estas chicas, algunas de sus historias de esfuerzo, sacrificio y dedicación por una disciplina muy exigente, unas grandísimas deportistas a su corta edad.

Si queréis saber más sobre club podéis informaros en:























Las recetas son muy básicas por eso hoy no las pongo.

Animaros con las boquillas rusas, es muy fácil.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Tarta colibrí (Hummingbird cake)

 
Desde que oí este nombre de tarta tan sugerente tenía muchas ganas de hacerla, y cuando supe además qué ingredientes la componían (plátano, piña, coco…) no me pude resistir. El cumpleaños de mi hijo mayor fue la excusa perfecta.
No he conseguido averiguar el motivo del nombre, pero me gusta la teoría de mi amiga Ana de que está tan rica que se acaba volando.
Cuando una receta es nueva para mí voy a lo seguro y recurro al blog de Bea Roque, ya que es garantía de éxito. Podéis consultarla aquí.
Los cambios que realicé son mínimos, añadí más nueces porque ya que me había costado tan caras aproveché para echar más, y como siempre, la mezcla de los ingredientes que hago, primero los secos tamizando los que se puedan y luego poco a poco los húmedos.
El resultado es un bizcocho consistente, muy jugoso que no necesita almíbar y con diferentes texturas que aportan las nueces y el coco. Particularmente creo que predomina el sabor del plátano, probaré otro día a echar uno menos.
Ingredientes:
  • 220 gr. harina trigo todo uso
  • 1 cucharadita canela
  • 1/2 cucharadita bicarbonato sódico
  • 1/2 cucharadita sal
  • 75 gr. nueces muy picadas y unas pocas enteras para decorar
  • 50 gr. coco rallado
  • 100 gr. azúcar blanquilla
  • 100 gr. azúcar moreno
  • 3 huevos medianos
  • Una lata pequeña de piña (aprox. 140 gr.)
  • Nueces pecanas
    3 plátanos de Canarias hechos puré
  • 125 gr. Aceite de girasol
  • 1 cucharadita extracto de vainilla
La receta original utiliza nueces pecanas que son las que usé, unas nueces habituales en EE. UU. de donde es originaria la receta, más alargadas, sin el característico sabor amargo de las nueces comunes y mucho más caras. Si no las encontráis, usad las comunes.
 
Elaboración:
 
Se pican las nueces pero sin hacerlas polvo, un tamaño pequeño pero que nos encontraremos en el bizcocho. Se reservan.
Se hacen puré los plátanos, bien machacándolos con un prensa patatas o con una picadora. Se reserva.
Para la piña, retiraremos el jugo que trae la lata y también la haremos puré. Se reserva.
Mezclar los ingredientes secos: la harina tamizada, los dos tipos de azúcar, la canela, el bicarbonato, la sal, el coco y las nueces; utilizar para ello la batidora durante uno o dos minutos hasta que quede una mezcla homogénea.
A continuación se añade a la mezcla seca los ingredientes húmedos poco a poco a velocidad media dejando que se integre el anterior antes de añadir otro ingrediente: el aceite, los huevos previamente batidos hasta que espumen, el extracto de vainilla, el puré de piña y el de plátano.  
La mezcla la repartí en 3 moldes de layer cake de 15 cm. previamente engrasados con spray desmoldante. Para asegurar la misma cantidad en los moldes utilicé una cuchara de helados, echando una cuchara cada vez en un molde distinto.
Con el horno precalentado a 170º  para estos moldes se hornea durante 30 minutos aproximadamente, pero lo controlaremos pinchando los bizcochos con un palillo y comprobando que salga seco.

Crema de queso.

 

Aunque esta crema ya la he incluido en otro post del blog, por ser tan cortita y no tener que ir enlazando la vuelvo a escribir tal cual.
  • 200 g. de queso tipo philadelphia (una tarrina pequeña) no light, pues necesitamos la grasa que aporta
  • 75 g, de mantequilla
  • 1 cucharadita de vainilla
  • 1 taza de azúcar glass
El queso tendrá que estar muy frío, recién sacado de la nevera. La mantequilla se saca un poco antes pero no ha de estar a temperatura ambiente sino algo fría, que mantenga su consistencia.
Primero se bate la mantequilla hasta ablandarla un poco, se va añadiendo el azúcar glass despacio a velocidad baja hasta que no haya peligro de que salga volando y se sube la velocidad. Se añade la vainilla y cuando esté, el queso batiendo hasta tener una crema suave. 
 
 

La decoración.

 

 
A sus 13 años mi hijo es de gustos sencillos y lo reflejé en la decoración. Este tipo de tartas se llaman tartas desnudas en contraposición con las forradas de fondant, esto no quiere decir que su decoración sea descuidada, puede ser muy sencilla o con toppers muy complejos pero dejan a la vista sus capas que han de estar muy bien niveladas y el relleno que puede rebosar, dándole un aire rústico que me encanta.
 
Para que la crema no se desmorone con el peso de los bizcochos, primero meteremos cada piso con su crema por separado en la nevera.
 
En el piso superior coloqué unas nueces.
 

Las banderitas suelo hacerlas con un editor de texto pero no me pude resistir a utilizar estas “Chalkboard Alphabet Bunting” de Kristin. Podéis encontrar este y otros imprimibles gratuitos en su página www.yellowblissroad.com, yo ya le he echado el ojo a otros para navidad.
 
Con sólo recortar las banderitas, pegarlas en un colorido cordón de algodón trenzado (bakers twine) y atar este a un par de palillos para brochetas conseguiremos una decoración sencilla y elegante.
 
 
 
 
 
 
(Nota para mi: Quitar la decoración de papel antes de poner las velas, el papel arde)
 


jueves, 23 de julio de 2015

Happy Birthday to me. Cupacakes de zanahoria.


Me gusta cumplir años, a su debido tiempo. Siempre he considerado que la alternativa es peor, y cuando alguien más joven bromea con mi edad contesto "yo ya he llegado...".

Sin embargo celebrarlo es otra cosa. 

Cuando era pequeña nunca lo celebré con amiguitos, el verano es lo que tiene, vacaciones. Creo que me acostumbré. Ya de mayor utilicé esta fecha como escusa para reunir a los amigos, pero hay algo que me incomoda muchísimo y por lo que también dejé de celebrarlo, los regalos. Prefiero reunirme con los amigos en cualquier otra fecha, por ejemplo en el cumpleaños de otro. La única persona con la que me siento bien recibiendo un regalo es mi marido y no se lo pongo fácil. A medida que se acerca mi fecha, y a veces me pilla por sorpresa, le digo que no quiero nada porque lo tengo todo, una vida sencilla y sin muchos sobresaltos con amigos y una buena familia. Lo material, pues si puedo me lo compro cuando lo necesite y si no el mundo sigue girando. 

Lo que sí hago desde hace poco es invitar sin previo aviso a la "chiquipandi" de mi urbanización a algunas chuches. Este año hice unos cupcakes y de momento son los cupcakes más ricos, jugosos, equilibrados en sabor y sanos que he hecho.

Cupcakes de zanahoria.


La receta original pertenece a Alma Obregón de Objetivo: Cupcake perfecto que podéis encontrar aquí y de la que he hecho unas pequeñas variaciones.

La primera es sustituir las nueces por galletas, algunos pequeños son alérgicos a los frutos secos.
Otra es cambiar las pasas por arándanos, un poco más ácidos.
Por último la forma de prepararlos triturando los ingredientes con batidora y mezclando primero todos los secos.

Ingredientes:

  • 140 g. harina
  • 115 g. azúcar
  • 120 g. aceite de oliva suave o de girasol
  • 150 g. zanahorias, unas dos zanahorias grandes
  • 140 g. manzana, una pequeña, utilicé la variedad Royal Gala, pero se puede usar otras.
  • 2 huevos
  • 1 cucharadita de bicarbonato
  • 1 cucharadita de canela
  • 6 galletas maría
  • 50 g. de arándanos secos, u otra fruta pasa.


Elaboración:

Con estas cantidades salen unos 15 cupcakes.

Precalentar el horno a 170 grados.

Triturar finamente las galletas y mezclar a velocidad media con la harina previamente tamizada, el azúcar, el bicarbonato y la canela. Triturar hasta hacer puré por un lado la zanahoria y por otro la manzana y reservar. Triturar o trocear los arándanos en cachitos pequeños estos no se llegarán a hacer puré pues están muy secos. Batir los huevos hasta espumar y añadirlos poco a poco a la mezcla seca. Cuando estén integrados añadir el aceite también de poco en poco, quedará una masa como para galletas. Añadir el resto de frutas y cuando esté batir a velocidad alta unos tres minutos, la zanahoria y la manzana le habrán proporcionado a la masa la humedad que necesitaba.

Colocar las cápsulas en un molde para cupcakes o magdalenas.
Llenar las capsulas dos tercios y hornear durante 15 minutos.
Enfriar en una rejilla manteniendo las capsulas en el molde durante cinco minutos, después sin el molde hasta que estén totalmente frías.



Crema de queso.


Y aquí está la enésima receta de crema de queso que hago. Es más fácil, rápida y tan rica como el resto pero como todas, una vez fuera de la nevera empieza a perder su consistencia.

  • 200 g. de queso tipo philadelphia (una tarrina pequeña) no light, pues necesitamos la grasa que aporta
  • 75 g, de mantequilla
  • 1 cucharadita de vainilla
  • 1 taza de azúcar glass


El queso tendrá que estar muy frío, recién sacado de la nevera. La mantequilla se saca un poco antes pero no ha de estar a temperatura ambiente sino algo fría, que mantenga su consistencia.
Primero se bate la mantequilla hasta ablandarla un poco, se va añadiendo el azúcar glass despacio a velocidad baja hasta que no haya peligro de que salga volando y se sube la velocidad. Se añade la vainilla y cuando esté, el queso batiendo hasta tener una crema suave. 

Guardar en la nevera hasta su uso.

La decoración.


No se necesita más que unas cápsulas bonitas pero cuidado porque si no son de buena calidad se arruinarán en el horneado. Para curarme en salud utilizo doble cápsula, la blanca durante el horneado y la decorativa sobrepuesta después.
Con esto no hace falta más que añadir la crema en forma de rosa con una boquilla rizada.

Fácil. 




jueves, 21 de agosto de 2014

Cupcakes Minnie.



Bueno pues aunque no he estado de vacaciones, sí que he estado “vacacioneando” en mi propia casa y lo único que he hecho durante este tiempo son unos cupcakes tan sencillos que no creí que mereciesen una entrada en el blog, pero es que son tan monos que no puedo resistirme a enseñarlos.

Para hacer unos cupcakes de Minnie sólo hay que tener en cuenta que el buttercream que se use sea de color rosa y eso se arregla con un poco de colorante rojo, también valdría crema roja pero es más difícil de conseguir,  por lo demás el sabor a libre elección.

Boquilla 2D y perlas de azúcar de Spain Cakes,
tu tienda low-cost de repostería
La decoración no puede ser más sencilla, se hornean los cupcakes sin preocuparnos de que nos queden con copete ya que la crema que usemos disimulará si no salen parejos. Una vez horneados y fríos haremos con la crema una espiral de fuera hacia adentro para que nos quede ascendente, una pequeña montañita.  Mi boquilla preferida para decorar cupcakes es la 2D de Wilton, pero no hace falta boquillas especiales ni mangas pasteleras, con una bolsa de congelar a la que le cortemos una esquinita valdrá, ya que lo importante es que la crema sea rosa y que la forma sea una espiral o montañita. Para las orejas unas galletitas de oreo mini, terminamos la decoración con un lacito sencillo hecho de fondant y unas perlas de azúcar que simulen los lunares del vestidito típico de Minnie. Si queréis rizar el rizo unas capsulas de lunares a juego son el complemento perfecto. Yo tengo unas rosas pero a pesar de comprarlas en una tienda especializada y ser de marca no han salido bien y cuando horneo directamente sobre ellas la masa las decolora. Sin embargo se pueden poner sobre las capsulas blancas como adorno. A mí me ha pasado que si horneo las dos capsulas juntas por el efecto calor se mantienen bastante pegaditas, pero pasadas unas horas vuelven a despegarse con lo que el resultado es el mismo horneado con doble capsula que poniendo la de adorno una vez fría.

Nos vamos de fiesta

Pero como digo la cápsula de adorno no es estrictamente necesaria, también se puede poner un “wrapper” (una tira decorativa de papel alrededor de las capsulas). Una página que tiene un montón de decoraciones imprimibles y gratuitas es Peonies and poppy seeds, altamente recomendable.

Animaros a hacerlos son un acierto seguro, los peques que los comieron se abalanzaron sobre ellos.