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lunes, 23 de julio de 2018

Tarta de Limonccello




Utilizo mi cumpleaños para experimentar con tartas nuevas. Hace poco se difundió la tarta de boda del príncipe Harry con Meghan Markle y pensé en reproducirla. Obviando que los limones fuesen de Amalfi o que los huevos fueran orgánicos de Suffolk, lo que sí hace particular a esta tarta es el licor de flor de sauco. Después de buscarlo y comprobar que la botella más barata de 700 ml costaba 25 euros pensé “va a ser que no” y cambié de idea. Rebusqué en la despensa y encontré en el fondo del olvido una botella de licor de limonccello así que decidí probar.


El limonccello es un licor italiano que se obtiene de macerar la cascara de los limones muy adecuado para aromatizar postres.

Como base utilicé la receta del bizcocho de yogur. Obviamente el resultado fue un bizcocho con sabor a limón y no creáis que no pensé si no sería más sencillo utilizar un yogur de limón o ralladura, o ambos. Sí, es un bizcocho de limón pero el sabor es distinto, ni mejor ni peor, tiene un toque que lo diferencia, también es cierto que variando la cantidad de licor podemos potenciar aún más su sabor.
La receta del bizcocho de yogur es universal y muy fácil, el vaso de yogur nos da la medida del resto de ingredientes:
  • 1 yogur natural
  • 1 vaso de aceite
  • 2 vasos de azúcar
  • 3 vasos de harina
  • 4 huevos
  • 1 sobre de polvos de hornear (levadura Royal)
  • 2 cucharadas de limonccello (o un par más si queremos un sabor intenso)

Elaboración:

Precalentar el horno a 170º

Se baten los huevos hasta que espumen, se añade el azúcar y se sigue batiendo hasta que se integren.

Añadimos el aceite, el yogur y el limonccello y se bate hasta que quede una mezcla homogénea.

Se añade la harina previamente tamizada junto con los polvos de hornear hasta que todo quede bien integrado.

Utilicé tres moldes de 14 cm previamente engrasados con spray desmoldante,  si no se tiene se engrasarán con mantequilla pero en cualquier caso es conveniente poner un papel de hornear en el fondo.



Buttercream de limonccello

  • 250 g. de mantequilla a temperatura ambiente
  • 250 g. de azúcar glass
  • 1 cucharada de leche
  • 2 cucharadas de limonccello

Se bate la mantequilla con el azúcar a velocidad baja hasta que no haya peligro de que el azúcar vuele por toda la cocina, después se subirá la velocidad y se bate varios minutos hasta conseguir una mezcla homogénea. Se añade la cucharada de leche para que la mezcla sea más cremosa y las dos cucharadas de limonccello para darle sabor.

Almíbar de limonccello

Aunque el bizcocho resulta jugoso me gusta añadir a mis tartas un poco de almíbar para que no se resequen
  • 200 g de agua
  • 200 g de azúcar
  • 2 cucharadas de limonccello

Sólo hay que llevar todos los ingredientes a ebullición removiendo de vez en cuando para facilitar que el azúcar se disuelva. Cuando esté frio podremos humedecer los bizcochos.



La decoración

Para mi tarta quería una decoración sencilla y sin florit…, una decoración sencilla, así que con la boquilla 2D de Willton para hacer unos rosetones. Y como un cualquier cumpleaños, las velas.



miércoles, 11 de abril de 2018

Tarta San Marcos


La tarta San Marcos es un clásico de la repostería española. Se trata de un bizcocho relleno de nata con cobertura de yema tostada. Su elaboración es fácil a pesar de que tiene muchos pasos  y el resultado exquisito.  Según parece su nombre se debe al convento de San Marcos en León.  No sé si esto es cierto pero desde luego el antiguo convento de San Marcos convertido hoy en parador es una joya arquitectónica que bien se merece de homenaje una tarta como esta. 

El bizcocho

Lo que mejor le va a esta tarta es un bizcocho genovés por su ligereza ya que no lleva grasa ni tan siquiera levadura,  de ahí la importancia del batido para meter aire y que pueda subir durante la cocción.

Ingredientes para un molde de 20 cm:
  • 120 g. de harina
  • 120 g. de azúcar
  • 4 huevos medianos

Precalentar el horno a 170º con calor arriba y abajo

Las yemas
Claras a punto de nieve
Se separan las yemas de las claras para batirlas cada una por su lado y empezamos el proceso.

Añadimos la mitad del azúcar a las yemas, batimos a máxima potencia hasta tener una consistencia blanquecina y espumosa,  y las reservamos.

Batimos las claras a punto de nieve y cuando empiecen a montar echamos el resto del azúcar. Es muy importante montar bien las claras ya que al no llevar levadura será el aire que aportemos con las claras el que hará que suba el bizcocho.


Horneado
Las yemas reservadas se agregan a las claras muy despacio y con movimientos envolventes de abajo a arriba.

De la misma forma se añade la harina tamizada intentando perder la menor cantidad de aire posible.

Hornear a 170º unos 45 minutos, si vemos que a mitad de cocción se tuesta mucho por arriba quitaremos el calor de la zona superior, si vuestro horno no tiene esta opción, pondremos la bandeja del horno en la parte más alta para que actúe de barrera. Recordad que los bizcochos no se hornean en la bandeja sino en la rejilla del horno.

Cuando esté horneado y frío lo dividiremos en tres capas.

El almíbar.

  • 200 g. de agua
  • 200 g. de azúcar
  • 20 g. de licor al gusto


En mi caso utilicé un licor de avellanas que tenía por casa y que le fue perfecto.

Se pone en un cazo todos los ingredientes del almíbar y se llevan a ebullición, removiendo de vez en cuando para facilitar que se disuelva el azúcar. Se reserva y se deja templar hasta su uso.

El relleno

Aunque yo conocía su versión más sencilla, que es relleno de nata, al llegar a Madrid me encontré con que una de las capas era de trufa. Lo siento, a mí no me gusta, no entiendo esa manía de echar chocolate a toda tarta que se precie, si quiero chocolate ya me haré una tarta especifica de chocolate (¡uy qué a gusto me he quedado!). 

  • 400 g. de nata para montar (con 35% de materia grasa mínimo)
  • 40 g. de azúcar glass (se pueden usar 80 g. si sois muy golosos)
  • 30  g de estabilizante para nata o maicena disuelta en un poco de leche (opcional)


El estabilizante ayuda a mantener más firme la nata durante más tiempo, como en mi caso la tarta no iba a viajar más allá de la nevera a la mesa no lo utilicé, en este caso se añade al principio. También se puede usar una cucharadita de maicena disuelta en un poco de leche si no se tiene estabilizante, en este otro caso se añadirá a la nata cuando comience a montar. De todas formas, el azúcar glass que compramos ya lleva un poco de harina de maíz.

Teniendo en cuenta lo anterior comenzaremos a montar la nata que ha de estar muy fría, recién sacada de la nevera y cuando empiece a espumar se echa el azúcar y seguimos batiendo hasta que esté bien montada.

Vaaale, que queréis una capa de trufa, pues separad la mitad de la nata, agregad dos cucharaditas de cacao en polvo y batid hasta integrarlo.

La cobertura. Yema tostada.

  • 100 g. de azúcar
  • 100 g. de agua
  • 3 yemas de huevo
  • 1 cucharadita de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 1 cucharada de maicena
  • Un poco de leche
  • Azúcar moreno


Primero haremos un almíbar cociendo el agua con el azúcar, pero a diferencia del anterior lo dejaremos más tiempo en el fuego para que reduzca un poco y que sea más espeso. Se aparta del fuego y se deja templar ligeramente.

Mientras tanto diluimos la maicena en un poco de leche y la cucharadita de mantequilla. Esta mezcla se añade a las yemas y se mezcla hasta integrar. Las yemas con la maicena se echan poco a poco en el almíbar pero mientras removemos rápidamente con unas varillas para evitar que cuajen. Se pone todo a fuego medio y se remueve sin parar hasta que empiece a espesar.
Inmediatamente se añade a la primera capa de la bizcocho.

Ponemos encima de la yema azúcar moreno para que se caramelice; podemos hacerlo con un soplete o usar el gratinador del horno o del microondas. Cuidado, si se hace de esta forma sólo trabajaremos con la capa superior del bizcocho antes de montar la tarta o con el calor la arruinaremos. Estaremos muy pendientes porque la yema con el calor se derretirá un poco así que iremos parando el microondas cuanto nos sea necesario.


Montaje y decoración.

Cada capa bizcocho se moja generosamente con el almíbar. Se pone a cada capa una porción de nata salvo a la capa superior que es la que lleva la yema tostada (si tenemos soplete podemos tostarla ahora). Para los laterales podemos cubrirlos de nata y si nos gusta , además, con frutos secos. Yo utilicé crocante de almendra, que son pequeños trocitos de almendra caramelizada. La parte superior la podemos dejar tal cual o si nos sobra nata hacer alguna floritura con unas boquillas. Como yo la quería para un cumpleaños, un letrerito de azúcar,  unos bombones que me sobraron del “El Bollo” y las velas hicieron ese cometido. 


Notas.

Maicena es una marca española de productos de panadería y repostería pero su nombre ha trascendido al uso común del lenguaje de tal forma que es sinónimo de harina de maíz, aunque “la maicena” es exactamente harina de fécula de maíz.

Por cierto, esta fue la tarta de mi boda.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Tarta colibrí (Hummingbird cake)

 
Desde que oí este nombre de tarta tan sugerente tenía muchas ganas de hacerla, y cuando supe además qué ingredientes la componían (plátano, piña, coco…) no me pude resistir. El cumpleaños de mi hijo mayor fue la excusa perfecta.
No he conseguido averiguar el motivo del nombre, pero me gusta la teoría de mi amiga Ana de que está tan rica que se acaba volando.
Cuando una receta es nueva para mí voy a lo seguro y recurro al blog de Bea Roque, ya que es garantía de éxito. Podéis consultarla aquí.
Los cambios que realicé son mínimos, añadí más nueces porque ya que me había costado tan caras aproveché para echar más, y como siempre, la mezcla de los ingredientes que hago, primero los secos tamizando los que se puedan y luego poco a poco los húmedos.
El resultado es un bizcocho consistente, muy jugoso que no necesita almíbar y con diferentes texturas que aportan las nueces y el coco. Particularmente creo que predomina el sabor del plátano, probaré otro día a echar uno menos.
Ingredientes:
  • 220 gr. harina trigo todo uso
  • 1 cucharadita canela
  • 1/2 cucharadita bicarbonato sódico
  • 1/2 cucharadita sal
  • 75 gr. nueces muy picadas y unas pocas enteras para decorar
  • 50 gr. coco rallado
  • 100 gr. azúcar blanquilla
  • 100 gr. azúcar moreno
  • 3 huevos medianos
  • Una lata pequeña de piña (aprox. 140 gr.)
  • Nueces pecanas
    3 plátanos de Canarias hechos puré
  • 125 gr. Aceite de girasol
  • 1 cucharadita extracto de vainilla
La receta original utiliza nueces pecanas que son las que usé, unas nueces habituales en EE. UU. de donde es originaria la receta, más alargadas, sin el característico sabor amargo de las nueces comunes y mucho más caras. Si no las encontráis, usad las comunes.
 
Elaboración:
 
Se pican las nueces pero sin hacerlas polvo, un tamaño pequeño pero que nos encontraremos en el bizcocho. Se reservan.
Se hacen puré los plátanos, bien machacándolos con un prensa patatas o con una picadora. Se reserva.
Para la piña, retiraremos el jugo que trae la lata y también la haremos puré. Se reserva.
Mezclar los ingredientes secos: la harina tamizada, los dos tipos de azúcar, la canela, el bicarbonato, la sal, el coco y las nueces; utilizar para ello la batidora durante uno o dos minutos hasta que quede una mezcla homogénea.
A continuación se añade a la mezcla seca los ingredientes húmedos poco a poco a velocidad media dejando que se integre el anterior antes de añadir otro ingrediente: el aceite, los huevos previamente batidos hasta que espumen, el extracto de vainilla, el puré de piña y el de plátano.  
La mezcla la repartí en 3 moldes de layer cake de 15 cm. previamente engrasados con spray desmoldante. Para asegurar la misma cantidad en los moldes utilicé una cuchara de helados, echando una cuchara cada vez en un molde distinto.
Con el horno precalentado a 170º  para estos moldes se hornea durante 30 minutos aproximadamente, pero lo controlaremos pinchando los bizcochos con un palillo y comprobando que salga seco.

Crema de queso.

 

Aunque esta crema ya la he incluido en otro post del blog, por ser tan cortita y no tener que ir enlazando la vuelvo a escribir tal cual.
  • 200 g. de queso tipo philadelphia (una tarrina pequeña) no light, pues necesitamos la grasa que aporta
  • 75 g, de mantequilla
  • 1 cucharadita de vainilla
  • 1 taza de azúcar glass
El queso tendrá que estar muy frío, recién sacado de la nevera. La mantequilla se saca un poco antes pero no ha de estar a temperatura ambiente sino algo fría, que mantenga su consistencia.
Primero se bate la mantequilla hasta ablandarla un poco, se va añadiendo el azúcar glass despacio a velocidad baja hasta que no haya peligro de que salga volando y se sube la velocidad. Se añade la vainilla y cuando esté, el queso batiendo hasta tener una crema suave. 
 
 

La decoración.

 

 
A sus 13 años mi hijo es de gustos sencillos y lo reflejé en la decoración. Este tipo de tartas se llaman tartas desnudas en contraposición con las forradas de fondant, esto no quiere decir que su decoración sea descuidada, puede ser muy sencilla o con toppers muy complejos pero dejan a la vista sus capas que han de estar muy bien niveladas y el relleno que puede rebosar, dándole un aire rústico que me encanta.
 
Para que la crema no se desmorone con el peso de los bizcochos, primero meteremos cada piso con su crema por separado en la nevera.
 
En el piso superior coloqué unas nueces.
 

Las banderitas suelo hacerlas con un editor de texto pero no me pude resistir a utilizar estas “Chalkboard Alphabet Bunting” de Kristin. Podéis encontrar este y otros imprimibles gratuitos en su página www.yellowblissroad.com, yo ya le he echado el ojo a otros para navidad.
 
Con sólo recortar las banderitas, pegarlas en un colorido cordón de algodón trenzado (bakers twine) y atar este a un par de palillos para brochetas conseguiremos una decoración sencilla y elegante.
 
 
 
 
 
 
(Nota para mi: Quitar la decoración de papel antes de poner las velas, el papel arde)
 


jueves, 23 de julio de 2015

Happy Birthday to me. Cupacakes de zanahoria.


Me gusta cumplir años, a su debido tiempo. Siempre he considerado que la alternativa es peor, y cuando alguien más joven bromea con mi edad contesto "yo ya he llegado...".

Sin embargo celebrarlo es otra cosa. 

Cuando era pequeña nunca lo celebré con amiguitos, el verano es lo que tiene, vacaciones. Creo que me acostumbré. Ya de mayor utilicé esta fecha como escusa para reunir a los amigos, pero hay algo que me incomoda muchísimo y por lo que también dejé de celebrarlo, los regalos. Prefiero reunirme con los amigos en cualquier otra fecha, por ejemplo en el cumpleaños de otro. La única persona con la que me siento bien recibiendo un regalo es mi marido y no se lo pongo fácil. A medida que se acerca mi fecha, y a veces me pilla por sorpresa, le digo que no quiero nada porque lo tengo todo, una vida sencilla y sin muchos sobresaltos con amigos y una buena familia. Lo material, pues si puedo me lo compro cuando lo necesite y si no el mundo sigue girando. 

Lo que sí hago desde hace poco es invitar sin previo aviso a la "chiquipandi" de mi urbanización a algunas chuches. Este año hice unos cupcakes y de momento son los cupcakes más ricos, jugosos, equilibrados en sabor y sanos que he hecho.

Cupcakes de zanahoria.


La receta original pertenece a Alma Obregón de Objetivo: Cupcake perfecto que podéis encontrar aquí y de la que he hecho unas pequeñas variaciones.

La primera es sustituir las nueces por galletas, algunos pequeños son alérgicos a los frutos secos.
Otra es cambiar las pasas por arándanos, un poco más ácidos.
Por último la forma de prepararlos triturando los ingredientes con batidora y mezclando primero todos los secos.

Ingredientes:

  • 140 g. harina
  • 115 g. azúcar
  • 120 g. aceite de oliva suave o de girasol
  • 150 g. zanahorias, unas dos zanahorias grandes
  • 140 g. manzana, una pequeña, utilicé la variedad Royal Gala, pero se puede usar otras.
  • 2 huevos
  • 1 cucharadita de bicarbonato
  • 1 cucharadita de canela
  • 6 galletas maría
  • 50 g. de arándanos secos, u otra fruta pasa.


Elaboración:

Con estas cantidades salen unos 15 cupcakes.

Precalentar el horno a 170 grados.

Triturar finamente las galletas y mezclar a velocidad media con la harina previamente tamizada, el azúcar, el bicarbonato y la canela. Triturar hasta hacer puré por un lado la zanahoria y por otro la manzana y reservar. Triturar o trocear los arándanos en cachitos pequeños estos no se llegarán a hacer puré pues están muy secos. Batir los huevos hasta espumar y añadirlos poco a poco a la mezcla seca. Cuando estén integrados añadir el aceite también de poco en poco, quedará una masa como para galletas. Añadir el resto de frutas y cuando esté batir a velocidad alta unos tres minutos, la zanahoria y la manzana le habrán proporcionado a la masa la humedad que necesitaba.

Colocar las cápsulas en un molde para cupcakes o magdalenas.
Llenar las capsulas dos tercios y hornear durante 15 minutos.
Enfriar en una rejilla manteniendo las capsulas en el molde durante cinco minutos, después sin el molde hasta que estén totalmente frías.



Crema de queso.


Y aquí está la enésima receta de crema de queso que hago. Es más fácil, rápida y tan rica como el resto pero como todas, una vez fuera de la nevera empieza a perder su consistencia.

  • 200 g. de queso tipo philadelphia (una tarrina pequeña) no light, pues necesitamos la grasa que aporta
  • 75 g, de mantequilla
  • 1 cucharadita de vainilla
  • 1 taza de azúcar glass


El queso tendrá que estar muy frío, recién sacado de la nevera. La mantequilla se saca un poco antes pero no ha de estar a temperatura ambiente sino algo fría, que mantenga su consistencia.
Primero se bate la mantequilla hasta ablandarla un poco, se va añadiendo el azúcar glass despacio a velocidad baja hasta que no haya peligro de que salga volando y se sube la velocidad. Se añade la vainilla y cuando esté, el queso batiendo hasta tener una crema suave. 

Guardar en la nevera hasta su uso.

La decoración.


No se necesita más que unas cápsulas bonitas pero cuidado porque si no son de buena calidad se arruinarán en el horneado. Para curarme en salud utilizo doble cápsula, la blanca durante el horneado y la decorativa sobrepuesta después.
Con esto no hace falta más que añadir la crema en forma de rosa con una boquilla rizada.

Fácil. 




miércoles, 20 de mayo de 2015

Tarta Gru mi villano favorito.


-          Ana, ya sé de qué quiero la tarta, de muertos, vampiros… - Llevaba casi dos años preparándome para esto, recopilando fotos, sacando ideas...
-          No me lo digas, quieres una tarta de las “Monsters High”.
-          No, la quiero de sangre, zombies… - ¡ Mi gozo en un pozo !
-         ¡De eso nada!
-         Jo, ¿por?
-         Porque en primer lugar tienes 7 años y en segundo lugar tus padres dejan de hablarme.

      No había terminado la frase y:

-         Vale, pues entonces de los Little Pony.
-     Eso es otra cosa.- Ya me imaginaba montones de diminutos caballitos trotando entre nubes y un arcoíris.
-         No mejor una de un minion.-  Todos los caballitos hicieron “plof” en mi cabeza
-         Vale, ¿estás segura? Pero te la hago distinta que la de tu hermana.
      
      Dos días más tarde con el tiempo al límite, los materiales comprados y el diseño hecho.

-          Ana, ya sé de qué quiero la tarta…
-          Ah, no. Ya está en proceso.
      
      Mi niña empezó a rumiar algo por lo bajo de “Crepúsculo” añadiendo “me encanta”.  Yo como adulta
responsable me mantuve firme… todo el trayecto del cole hasta casa. Al fin y al cabo las películas de Crepúsculo no son en plan “The walking dead” como pretendía al principio. Empecé a buscar inspiración en las redes pero me parecía raro que hubiera visto alguna de esas películas y las ideas que veía estaban llenas de símbolos que yo no entendía. “Tengo poco tiempo ¿y una foto de los protagonistas?” No me quedaba claro así que hablé con su madre, y efectivamente, era una ocurrencia temporal, algo que había oído por ahí, así que decidimos seguir adelante con la tarta del minion.

Están locos estos minions.


Los minions son entrañables, divertidos y sobre todo locos. Con tan poco tiempo la tarta debía ser sencilla, me la imaginé estrecha y alta coronada por un loco minion así que debía estar boca abajo y para que no resultara insulsa una silueta de Gru en el centro y para las orillas un borde como los tirantes de los pantalones.



Fallos de principiante.

Pues sí, la teoría me la sé al dedillo pero hasta que no te tropiezas con los problemas no los afrontas. Esta tarta tuvo un único fallo que sólo apreciaba yo pero que ahora que lo cuento o si sois expertos podréis ver. Sabía que aunque aparentara un largo cilindro debía tratarla como si fuera de dos pisos reforzándola con pilares pero estaba obsesionada con no usar crema de mantequilla, y ese fue el fallo. La consistencia de la crema de la tarta al enfriarse en la nevera daba la sensación de firme, sin embargo al atemperarse se salía por los bordes por no soportar el peso del bizcocho, además era de color oscuro y el fondant claro con lo que se apreciaba cada bizcocho individual. No había tiempo de rectificaciones, el bizcocho y la crema se habían fusionado y separarlos los destrozaba, por suerte pude eliminar uno de los bizcochos ya que me confirmaron que los invitados serían muchos menos de los esperados en un principio y al tener menos peso se disimularon más los fallos.


Bizcocho de galletas oreo.

  • 250 mantequilla
  • 200 harina tamizada
  • 200 azúcar
  • 4 huevos medianos
  • ½ sobre de levadura Royal (polvos de hornear)
  • 1 paquete de galletas oreo
  • Una cucharada de leche
  • Una cucharadita de esencia de vainilla

Triturar las galletas hasta que queden muy finas.
Se mezclan en un bol los ingredientes secos, harina, azúcar, levadura, y las galletas, y se baten hasta mezclarlos totalmente.
Batir los huevos hasta que espumen y seguir batiendo mientras se añade la cucharada de leche y la esencia de vainilla.
Echar en la mezcla de harina la de los huevos en tres veces batiendo hasta integrar. Una vez integrado batir a velocidad alta, deberá quedar una consistencia muy cremosa.
El horneado.
Para hornear un bizcocho siempre hay que tener precalentar el horno a la temperatura a la que luego coceremos el bizcocho. Cada horno es un mundo, yo hice dos tandas y la que mejor salió fue la que hornee a una temperatura un poco más baja
Hornear a 170º durante 30 min.

Almíbar.

  • 100 agua
  • 100 azúcar
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla

En un cazo echar los ingredientes y batir hasta llevarlo a ebullición.


Crema de galletas oreo.

  • 125 mantequilla
  • 300 azúcar glass
  • 125 queso crema tipo Philadelphia “no light”
  • 1 paquete de galletas oreo finamente trituradas.

Batir la mantequilla con el azúcar ya tamizado, primero a baja velocidad para que no vuele el azúcar y luego a máxima velocidad hasta integrar. Añadir el quedo frio de la nevera a velocidad media hasta formar una crema homogénea.  Añadir las galletas y seguir batiendo hasta obtener la consistencia deseada.

Aquí se aprecia mejor el fallo provocado por una crema inconsistente


La tarta estaba riquísima y no lo digo yo así que animaros.

Y recordad, de los errores se aprende.

martes, 10 de junio de 2014

Tarta especiada, especial diabéticos. Bienvenida a Izan.


Tengo la suerte de vivir en una urbanización con muchos niños que juegan juntos por las tardes en un pequeño parque mientras los papás también hacemos pandilla. Hace poco se ha sumado un nuevo miembro, el pequeño Izan, y para darle la bienvenida a este mundo y a la “chiquipandi” hice esta tarta especial y especiada. 

La mamá de Izan es diabética, así que lo primero que uno piensa es, bueno, quitamos el azúcar y ya. Pero no. Quitar el azúcar en un bizcocho y sustituirlo por un edulcorante no es un tema fácil. El azúcar en un bizcocho no sólo aporta dulzor, facilita la introducción del aire en la grasa provocando que sea más tierno y suave; una vez cocido, además, mantiene la humedad.

Como sigo siendo una novata, antes de lanzarme a experimentar con las alternativas a los ingredientes tradicionales quiero practicar y sobre todo comprender los bizcochos clásicos, así que busqué por internet recetas para diabéticos ya hechas. Muchas incluían productos especiales y caros y casi todas eran variaciones del bizcocho de yogur. Pero hubo una que me llamó la atención, en primer lugar por la cantidad de ingredientes y sabores distintos y porque utilizaba harina integral. 

La harina refinada tiene un altísimo índice glucémico que desestabiliza los niveles de glucosa e insulina en sangre, mientas la presencia de fibra en la harina integral hace que los hidratos de carbono sean absorbidos de forma lenta y gradual, manteniéndose así estables los niveles de glucosa en sangre durante más tiempo. Esto no significa que se pueda dar un atracón de un bizcocho hecho con harina integral, de todas formas consultadlo con el médico.

Aun siendo una receta supuestamente apta para diabéticos eliminé algún ingrediente que no entendí que hacía ahí, como las uvas pasas o el ron, ambos descartados en diabéticos. También dupliqué los ingredientes por necesidades personales. La receta original se encuentra en “Sabores de Viena”, obtenida a su vez del libro: “Cocina para diabéticos” de Roberta Longstaff y Jim Mann (descatalogado).


Tarta especial diabéticos.


Ingredientes para el bizcocho:

(Esta receta también es apta para veganos)

Todos los ingredientes deben estar a temperatura ambiente.
  • 400 g. de harina integral
  • 2 cucharaditas de polvos de hornear (levadura Royal)
  • ½ cucharadita de sal
  • 200 g. de margarina vegetal
  • 120 g. de almendras molidas
  • 120 g. de avellanas*
  • 2 naranjas (la ralladura de las dos y el zumo de una)
  • 400 g. de zanahorias ralladas o picadas finamente
  • 1 cucharadita de especias variadas al gusto
  • Edulcorante líquido equivalente a 200 g de azúcar
  • 4 huevos
  • 2 cucharadas de leche (vegetal para la opción vegana)


*Nota: Las almendras las compré ya molidas, sin embargo las avellanas no, así que las trituré con un molinillo lo que las convirtió en una masa debido a su contenido en aceite (vamos, que me pasé moliendo) así que las uní a la margarina a la hora de incorporarlas.

Precalentad el horno según las indicaciones del mismo. Lo habitual es en un horno convencional 180 grados con calor arriba y abajo.

En un bol mezclamos los huevos, el edulcorante líquido, la ralladura y el zumo de naranja y las zanahorias y batimos ligeramente. (Todos los ingredientes húmedos; las ralladuras incluidas porque no son secas del todo).

Mezclamos los ingredientes secos: la harina, la levadura, la sal, las almendras, (si tuviésemos avellanas molidas y no hechas pasta, añadidlas aquí) y las especias. “Sabores de Viena” utilizó jengibre, clavo, curry y canela, me parecieron una mezcla tan original que la mantuve. Batiremos esta mezcla a velocidad baja durante 30 seg. para integrarlos. Añadiremos la margarina, las avellanas hechas pasta y la mitad de la mezcla de huevos y batiremos a velocidad baja hasta que los ingredientes secos se hayan humedecido, luego subiremos la velocidad y seguiremos durante un minuto más. Si hiciese falta parad la máquina y bajad la mezcla de las paredes; añadid el resto de los huevos en dos veces batiendo durante medio minuto cada vez, bajad los restos. En este punto vi que la masa era bastante densa por lo que decidí añadir dos cucharadas de leche, esto se puede hacer antes, en los ingredientes húmedos, junto con el huevo, de todas formas es un bizcocho compacto.

Echad la masa en un molde previamente engrasado y con papel de hornear en el fondo y hornead unos 40 minutos.

Dejadlo enfriar en el molde sobre una rejilla hasta que temple un poco, unos 5 minutos, y desmoldad dejándolo enfriar del todo sobre la rejilla.

El olor que deja este bizcocho es increíble.



Como tenía miedo de que el bizcocho resultase seco preparé un almíbar.

Almibar de naranja para diabéticos.

  • 300 g. de agua.
  • 30 g. de edulcorante en polvo
  • La cáscara de media naranja.

Poned todos los ingredientes a hervir durante durante 10 minutos y dejad enfriar.


El relleno. Buttercream de cacao para diabéticos.

Lo siento pero aquí ya no hay opción vegana, con la margarina no se consigue la misma consistencia que con la mantequilla.

  • 250 g. de mantequilla.
  • 30 g. de edulcorante en polvo
  • 2 cucharadas de cacao en polvo sin azúcar.
  • 1 cucharada de leche.


Mezclar todos los ingredientes hasta obtener una crema suave.

Sólo queda cortar el bizcocho en capas, yo lo hice en tres delgadas que empapé con el almíbar y rellené con una fina base de buttercream de cacao.

Si no eres una persona golosa y dada a la mezcla de sabores este bizcocho te resultará empalagoso.

La decoración para un evento como este se presta a algo tierno, pero a la vez quería que fuese elegante, aunque mi propósito principal era sorprender a los papás y su hermanita. Creo que lo conseguí.

Os sorprenderá que esté forrada de fondant siendo esto una pasta de puro azúcar. No pasa nada si el forrado es reciente, en un ambiente seco y fresco y se quita al comerla, no habrá transferencia de azúcar.

Felicidades a los papás y a su preciosa hermanita por el nuevo miembro de la familia, y a ti Izan por tu familia. Bienvenido. 


















martes, 3 de junio de 2014

Basket cupcakes. Cacao y galleta.

Ya estamos en junio y queda poco para finalizar el curso escolar al igual que las actividades extraescolares. Para el fin de curso de baloncesto el equipo de mi hijo hizo una sencilla merienda en el que cada uno aportaba alguna chuche. Ha sido una buena temporada, se proclamaron campeones de la sierra de Madrid y, como pequeño premio les hice unos cupcakes. 

El diseño lo tenía claro, para una merienda sencilla un diseño sencillo, unos balones encestando. En cuanto al sabor, después de llevar hechas varias tartas para cumpleaños he descubierto que los niños prefieren los sabores suaves y conocidos, y aunque el chocolate suele ser una apuesta segura es mejor que no predomine, que sea sutil, así pues pensé en galletas con cacao.

La receta pertenece al libro de Alma Obregón “Objetivo: Cupcake Perfecto” aunque le he añadido a los ingredientes un poco de esencia de vainilla y he cambiado la forma de mezclarlos. Este libro es muy interesante para principiantes o reposteros ocasionales, las recetas son sencillas y equilibradas. Es muy importante leer las notas generales que vienen al principio del libro para obtener unos buenos resultados antes de lanzarse a por la receta. Sin embargo, el libro para mi tiene un gran fallo, no posee un índice de recetas sino un índice de grupos, con lo que buscar una receta se convierte en un pequeño juego, ¿los cupcakes de galleta están en “los favoritos de los peques” o en “aptos para todos los públicos”?


Cupcakes de galleta María.

Ingredientes para el bizcocho:

  • 115g de mantequilla sin sal
  • 220g de azúcar blanco
  • 3 huevos medianos
  • 220g de harina
  • 1 y ½ cucharaditas de levadura
  • 150ml de leche semidesnatada
  • 12 galletas María
  • 20g de cacao instantáneo
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional)


El método que ahora utilizo no es el convencional que mezcla primero la mantequilla con el azúcar, sino el que usa Rose Levy Beranbaum en su maravilloso libro “La Biblia de los Pasteles”. Estas cantidades se suponen para 12 cupcakes sin embargo me han salido dos docenas*, eso sí, el último rebañando bien el bol.

Precalentar el horno a 175ºC.

Triturar las galletas muy finas.

En un bol mezclar ligeramente los huevos con la leche y la esencia de vainilla y reservar.

Recién horneados

En el bol de la batidora introducir los ingredientes secos, la harina, el azúcar, la levadura, el cacao y las galletas bien tamizados y mezclar durante un 30seg a velocidad baja para integrarlos. Añadir la mantequilla y la mitad de la mezcla de huevos. Mezclar a baja velocidad hasta que los ingredientes sólidos se hayan humedecido. Aumentar el batido a velocidad media (máxima en batidoras manuales) durante 1min para airear la mezcla. Recoger la mezcla que haya subido por los bordes. Añadir el resto del batido de huevos en dos veces batiendo durante 20seg después de cada una para mezclar los ingredientes.

Colocar las cápsulas en el molde metálico, repartir la mezcla con la ayuda de una cuchara de helados y hornear unos 20 minutos.

Dejar enfriar las cápsulas en el molde sobre una rejilla durante cinco minutos y posteriormente fuera del molde hasta que se hayan enfriado por completo.

Ingredientes para la crema:

  • 125g de mantequilla
  • 125g de azúcar superfino
  • 2 cucharadas de leche semidesnatada
  • 10 galletas María
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional)

Triturar las galletas muy finas como antes y reservar. Tamizar el azúcar muy fino y ponerlo con un cuenco con la mantequilla, la leche y la vainilla. Batir a velocidad baja durante un minuto o el azúcar volará por el aire, luego subir a velocidad máxima durante 5 minutos. Añadir las galletas y batir 2 minutos más.


La decoración.


Si el bizcocho no quedase bien parejo se puede tornear con un cuchillo o igualarlo con la crema. Añadiremos una capa de crema no muy gruesa. Estiramos fondant naranja y lo marcamos con ayuda de un colador para darle la apariencia rugosa al balón. Lo cortaremos con un cortador algo mayor que el diámetro del bizcocho (yo utilicé un vaso de plástico con el borde muy fino), lo colocaremos sobre el bizcocho y posteriormente pintaremos las características rayas con un rotulador de tinta comestible. Para la canasta un poco de fondant rojo y glasa para las cuerdas.


Listos para entregar


*Aunque existen varias teorías de por qué se cuenta en docenas yo prefiero esta por tener bastante lógica: 12 es el número máximo que podemos obtener si utilizamos para contar los dedos de una sola mano, contraponiendo el dedo pulgar con cada falange de los otros dedos.