Fondo

lunes, 28 de marzo de 2016

Lunes de Pascua. Día del Bollo.




El Domingo de Pascua en Avilés, se da el chupinazo de salida a las fiestas de El Bollo con un pregón que este año ha corrido a cargo de Marc Vigil, director de la aclamada serie de televisión “El Ministerio del Tiempo”.  Dos días de múltiples actividades: desfile de carrozas, festival de música asturiana, encuentro Coral de Habaneras, feria de alfarería, concurso de fabada. El día grande es el lunes y el acto más significativo la comida en la calle, mesas dispuestas por el ayuntamiento a lo largo de la ciudad invitan a todos los avilesinos  a comer unidos como si de una única mesa se tratara.

Pero ya desde la semana anterior las panaderías, pastelerías y confiterías de Avilés trabajan a pleno rendimiento para elaborar los miles de bollos que se consumirán estos días.
Marc Vigil en el rodaje de
El Ministerio del Tiempo

¿Y qué es El Bollo? El bollo es un bizcocho cuatro cuartos glaseado con una forma de cruz griega redondeada que puede tener varios pisos y que se adorna con figuritas de chocolate, flores de oblea, pollitos, plumas. Es el regalo que los padrinos hacen a sus ahijados a cambio de la palma bendecida el Domingo de Ramos.


Palma infantil

Este bizcocho me trae muy buenos recuerdos no sólo de mi niñez porque mi madrina Lola me regalaba siempre uno enorme coronado por una gran figura de chocolate y que tan especial me hacía sentir, sino ya mayor cuando me vine a vivir a Madrid porque llevaba uno a mis compañeros de trabajo y ese día alargábamos un poquito el desayuno, jefes incluidos;  a parte del espectáculo que daba en el autobús con el tremendo paquete a lo Paco Martínez Soria.

Vamos ya con la receta.

Bollo de Avilés.


Mantequilla clarificada líquida y sólida
Como dije es un mantecado cuatro cuartos del que creo recordar que al principio se hacía con manteca de cerdo, pero no estoy del todo segura, puede que la confusión se deba a los múltiples nombres que se le da a la mantequilla, hoy en día se hace con esta, con mantequilla, es decir, con la grasa procedente de la leche de vaca. La curiosidad de esta receta es que pesar de ser un cuatro cuartos, la misma cantidad de los cuatro ingredientes, huevos, mantequilla, azúcar y harina, os encontrareis con pequeñas variaciones, unos dicen que la mantequilla ha de estar clarificada, otros que el peso de los huevos es con cáscara. Bien pues esta es mi receta y el porqué, no es ni mejor ni peor, sólo la mía.

Yo hago el bollo con mantequilla clarificada porque así obtengo mayor porcentaje de grasa pura y se intensifica más el sabor pero si no queréis clarificarla es muy importante que esta sea de muy buena calidad.

Los huevos los peso SIN cáscara, si se trata de un cuatro cuartos la cáscara no interviene en los ingredientes y disminuiría el peso, ya no sería un cuatro cuartos perfecto, además he mirado la receta del cuatro cuartos de Rose Levy Beranbaum (La biblia de los pasteles) y los pesa sin cáscara.

Bizcocho:

Se basan en el peso de los huevos y para los tres moldes utilicé una docena de huevos medianos.
  •           620 gr de huevos sin cáscara
  •           620 gr de harina
  •           620 gr de azúcar
  •           620 gr de mantequilla (en mi caso clarificada)

(NO LLEVA LEVADURA)

Se clarifica con tiempo la mantequilla, se trata de derretirla a fuego muy suave, sin remover,  hasta que esté liquida, así se consigue separar la grasa del resto de “impurezas”, estas se depositarán unas en la superficie en forma de espuma, la espuma se quita con una cuchara, y otras se depositarán en el fondo con lo que la grasa líquida del medio se vuelca a un recipiente con cuidado, si no tenéis buen pulso podéis usar un colador con unas gasas finas para que no caiga dichas “impurezas”. Luego esperamos a que la mantequilla vuelva a solidificarse.

Moldes para El Bollo

Batir la mantequilla con el azúcar hasta que claree. Añadir los huevos despacio, de uno en uno y batir a máxima potencia durante al menos 3 minutos. En este punto y con esta cantidad tuve que volcar la masa en una olla. Ahora se añade la harina tamizada poco a poco y con movimientos envolventes para que la pérdida de aire del batido anterior sea mínima.

Luego se reparte en los moldes previamente engrasados y enharinados. Podéis probar con spray desmoldante pero a mí se me había acabado.

El horno ha de estar precalentado y la temperatura es algo muy particular, preferiblemente tirando a la baja. En mi caso que es un horno nuevo fueron 170º con calor arriba y abajo, ventilador y una fuente de agua soltando vapor en el fondo del horno, nunca pongo los moldes un la bandeja sino en la parrilla; tardó 50 minutos y salió perfecto. A más de media cocción cuando empezaba a tostarse quité el calor de arriba, si no tenéis esa opción se puede poner papel de aluminio tapando el bizcocho o la bandeja del horno por encima para que no se queme.



La consistencia es seca y de miga prieta, se desmiga con facilidad, es ideal para tomar con un café y curiosamente está aún más bueno al día siguiente.

¿Qué pasa si no tengo esos moldes o simplemente quiero uno más pequeño para el desayuno? Pues que se puede hacer en cualquier otro, para uno tipo plum cake usaríamos 3 huevos medianos (unos 150 gr aprox.) y el peso de esos huevos (sin cáscara) determina el del resto de ingredientes.

Glaseado:

  •           100 gr de azúcar glass
  •           50 gr de agua (aprox.)

Hay recetas que hacen este glaseado con leche en lugar de agua, a mí me gusta así.
La cantidad de agua no puedo especificarla porque se trata de ir volcándola poco a poco sobre el azúcar glas hasta tener una consistencia parecida a la miel.


Mazapán (opcional):


En las esquinas de los bizcochos se suele poner unos puntos de mazapán donde se asientan los distintos adornos, a mí personalmente no me gusta pero esta vez lo he hecho para la foto.
  •           50 gr de almendra molida
  •           50 gr de azúcar
  •           15 gr de agua (aprox.)
  •           Colorante amarillo

Se baten todos los ingredientes juntos a máxima potencia hasta obtener una masa con la suficiente consistencia como para que pueda hacerse rosetones con una manga pastelera, esto se consigue echando el agua poco a poco hasta que quede una pasta. Si no queréis usar una manga se hacen unas bolitas con las manos, sobre el glaseado dará apariencia de yema de huevo.


Montaje:


Pues se puede volcar el glaseado en cada bizcocho por separado y luego montar los pisos o como en

mi caso pongo un poco de glaseado en el centro de cada bizcocho para que actúe de pegamento y una vez montado vuelco sobre el piso superior el glaseado y dejo que valla cayendo, si fuese necesario me ayudo de una espátula. Los pisos se colocan en orden menguante haciendo que las esquinas no coincidan con el anterior.


Cuando esté seco el glaseado hago unos rosetones con el mazapán en cada una de las puntas de los bizcocho y pongo los adornos. En mi caso fueron bombones, unos mini pollitos de peluche y unas plumas típicas de El Bollo y que venden en los quioscos de Avilés y coroné con una gallina de chocolate que compré aquí en El Escorial en Paco Pastel y que tanto me recuerda a los bollos que me regalaba mi madrina.




lunes, 22 de febrero de 2016

Ya está aquí, ya llegó, la patrulla canina.


Soy uno de esos padres “damnificados” por la falta de existencias de juguetes de la patrulla canina estas navidades. Si bien ya busqué a mediados de noviembre el centro de mando, este  se encontraba agotado mucho antes. La locura se desató, padres contactando unos con otros e informándonos de dónde se rumoreaba que podría quedar alguno en todo el territorio español, eso sí, a precios desorbitados. Llegó un punto en que ya no quise participar de tal despropósito y los Reyes Magos le trajeron a mi hija algunos perritos de la patrulla canina pero no el centro de mando y, no pasó nada, el mundo siguió girando y mi hija quedó conforme con los regalos.

Para febrero, en su cumpleaños, aún no se habían repuesto las existencias así que por si no lo conseguía decidí hacerle un centro de mando en su tarta.
Lo curioso de esta tarta fue que la dificultad no estaba en hacer el adorno, sino el bizcocho. Mi hija me pidió que por favor la hiciese sin lactosa pues tiene una amiga con intolerancia. Curiosamente el bizcocho no me preocupaba, bastaba con hacer uno de yogur de soja, pero no sabía qué relleno ponerle pues a mí me gustan las capas generosas de crema con consistencia para aguantar el peso del fondant, y sin mantequilla no sabía cómo hacerlo. Pedí ayuda al grupo de Facebook “Locas por el fondant” que me dieron un montón de consejos valiosísimos, al final tuve que cambiar de mentalidad y hacer capas finas tanto de bizcocho como de relleno.

Todo lo que puede salir mal salió mal.

El bizcocho se quedó con forma de seta. Por más vueltas que le dí no supe que había pasado, la temperatura había sido correcta, el batido también. Sólo muchos días después se me encendió la bombilla; ¿cómo podía haber sido tan torpe?. La receta fue efectivamente la de un bizcocho de yogur que es de sobra conocido:

  •       1 yogur
  •          ½ sobre de levadura
  •         1 medida del vaso de yogur de aceite de girasol
  •         2 medidas del vaso de yogur de azúcar
  •         3 medidas del vaso de yogur de harina
  •         3 huevos medianos, de los cuales uno lo sustituí por un plátano (a petición de mi hija)


Bien pues el fallo es que este bizcocho sale muy bien cuando es un yogur de leche de vaca porque todos tienen una medida estándar de 125 gr, mientras que el que yo utilicé de soja con un peso bastante más pequeño, con lo que la relación huevos/plátano estaba dimensionada.

Aun así no fue traumático, bastó con tornearlo para tener un bizcocho redondito.

Para el relleno me decidí por un merengue italiano ya que aunque es largo de hacer con una amasadora automática, la dejas funcionando y te olvidas.

La cosa se volvió a complicar con el fondant.

Como dije el adorno en forma de centro de mando fue fácil, no tuve contratiempos y lo hice con suficiente antelación, pero algo tan sencillo y que tantas veces he hecho como forrar una tarta me llevó a la desesperación.

Para empezar había cambiado de marca de fondant, por probar, total para cubrir una tarta… Qué horror, el fondant se llenó de burbujas, tres intentos más tarde la cosa no mejoró y decidí pincharlas, aquello parecía un queso gruyere pero conseguí arreglarlo. En el momento de cubrir la tarta ocurrió lo que más temía y a pesar de la poca crema que llevaba, los discos de bizcocho se desplazaron, y el del centro perdió la forma. Retirar el fondant no era opción y en esos momentos la tarta corrió serio peligro de salir volando por la ventana, así que opté por lo más lógico, me fui a dormir y “mañana será otro día”.

Me pasé la noche soñando cómo arreglar en enésimo desastre, mi marido que es mi mayor crítico, a petición mía, dijo que no estaba tan mal, que no veía lo que yo, pero para mí estaba torcida, con celulitis y patas de elefante, un horror, y aunque no pegaba con la temática decidí cubrirla con volantes de fondant. Curiosamente a las mamás les gustó, decían que parecía que el adorno estaba en una nube y los niños querían comerse el centro de mando.

La fiesta volví a dejarla en manos de “Tu dulce gracias” que preparó una preciosa mesa que resultó ser un marco ideal sin el cual no hubiese resaltado la tarta.





Al final todo salió bien, de sabor también gustó, a mí me resultó empalagosa, pero me gusta hacerlas no comerlas.


Así que ya sabéis, si no sois avezados reposteros cuidado con saliros de la receta, la repostería es una ciencia exacta.

domingo, 24 de enero de 2016

Tarta de chuches Real Madrid.

Por estas fechas me piden una tarta de chuches del Real Madrid y además me dan carta blanca con el diseño. Esta vez quise que tuviera forma de tarta de pisos.

A priori es fácil porque te evitas el tallado del porexpán pero hay que tener en cuenta más cosas. Las chuches han de ser variadas para que resulte una tarta apetecible. Estas tienen formas variopintas y hay que adaptarlas al contorno procurando no romperlas, y no resulta tan fácil ya que tienden a esconder la forma de la superficie. Es una tarta temática y ha de tener significado con lo que no vale con pinchar chuces al azar y poner una foto del escudo. Otra cosa que hago es que utilizo palillos de madera aptos para uso alimentario, no suelo usar los pinchos de plástico porque pueden romper la estética del diseño. Eso me obliga a adaptarlos contándolos y limándolos y a esconderlos para que pasen desapercibidos.
Para este diseño en particular decidí que el primer piso sería verde, representando el terreno de juego, el segundo piso blanco por ser el color de la equipación principal y el último sería un balón de futbol.

Empezaré por el balón. No es fácil encontrar unas chuches que permitan simular un balón de hexágonos y pentágonos, han de ser chuches de idéntico tamaño en dos colores, blanco y negro. El negro había de ser lógicamente unas moras negras, pero moras blancas, aunque sé que existen, no fui capaz de encontrarlas y las sustituí por unas multicolor, las rojas no me convecían.
El piso blanco fue fácil, unas nubes blancas pero la dimensión de estas hacía que sobrepasasen mucho el diámetro del piso y también hacían empequeñecer al inferior con lo que determinaron la forma de poner las  gominolas de ese piso.

El piso verde comenzaba con unas “cocacolas” puestas con el tono marrón en la parte inferior a modo de la raíz del terreno, recurso que ya usé en otra tarta y que me gustó mucho, el resto fueron lenguas de manzana ácida, por cierto mis preferidas, dispuestas en forma de rollos para que las nubes del piso superior  no mataran la forma de este piso y para que hubiera suficiente cantidad para los invitados.


Ahora sí, para terminar la tarta le puse fotos a todo color del escudo del equipo y unas banderitas que tenían en el frontal la palabra felicidades y por detrás eran banderines del Real Madrid.

Un buen rollo de celofán y lista para la entrega.







martes, 22 de diciembre de 2015

Santa Claus is comming to town.



Vuelve a ser Navidad y vuelven las galletas, me encanta hacerlas en esta época porque antes de pensar si quiera en ellas ya tiene cada una un destinatario.

Quise hacer un Papá Noel, esta vez sin un cortador especial aunque tentada estuve de comprar uno pero como digo a mis pequeños alumnos, una galleta es un lienzo en blanco y no hay que liarse a comprar miles de cortadores diferentes…  sobre todo porque no tengo sitio ni economía suficiente.


Para hacer tantas galletas, unas 30, puede ser de utilidad realizar una plantilla y dibujar la silueta con un rotulador comestible. En mi caso, al ser un diseño tan sencillo preferí dibujar cada una de las galletas a mano alzada para que, aunque parecidos, todos los Santa Claus tuvieran su personalidad.


Al principio pensé en dibujar sólo al personaje y dejar el resto de la galleta desnuda pero finalmente me decidí por un fondo verde navideño ribeteado de dorado. Como fue una decisión final, el fondo lo hice rellenando los huecos en lugar de hacer una base primera que sería lo apropiado.



El mayor problema que encontré fue dar con la apariencia de algodón de las zonas blancas del gorro. Como no tenía azúcar perlada probé a hacerlo con azúcar blanquilla pero no me gustó el resultado, parecía espuma. Recordé que tenía un sobre de coco rallado y voilá, me encanta como quedó.

Ya sólo queda embolsarlas individualmente y prepararlas para el viaje.


Rojo, verde, dorado, y Santa Claus, no se puede ser más navideño.


¡  Felices Fiestas !




miércoles, 4 de noviembre de 2015

Tarta colibrí (Hummingbird cake)

 
Desde que oí este nombre de tarta tan sugerente tenía muchas ganas de hacerla, y cuando supe además qué ingredientes la componían (plátano, piña, coco…) no me pude resistir. El cumpleaños de mi hijo mayor fue la excusa perfecta.
No he conseguido averiguar el motivo del nombre, pero me gusta la teoría de mi amiga Ana de que está tan rica que se acaba volando.
Cuando una receta es nueva para mí voy a lo seguro y recurro al blog de Bea Roque, ya que es garantía de éxito. Podéis consultarla aquí.
Los cambios que realicé son mínimos, añadí más nueces porque ya que me había costado tan caras aproveché para echar más, y como siempre, la mezcla de los ingredientes que hago, primero los secos tamizando los que se puedan y luego poco a poco los húmedos.
El resultado es un bizcocho consistente, muy jugoso que no necesita almíbar y con diferentes texturas que aportan las nueces y el coco. Particularmente creo que predomina el sabor del plátano, probaré otro día a echar uno menos.
Ingredientes:
  • 220 gr. harina trigo todo uso
  • 1 cucharadita canela
  • 1/2 cucharadita bicarbonato sódico
  • 1/2 cucharadita sal
  • 75 gr. nueces muy picadas y unas pocas enteras para decorar
  • 50 gr. coco rallado
  • 100 gr. azúcar blanquilla
  • 100 gr. azúcar moreno
  • 3 huevos medianos
  • Una lata pequeña de piña (aprox. 140 gr.)
  • Nueces pecanas
    3 plátanos de Canarias hechos puré
  • 125 gr. Aceite de girasol
  • 1 cucharadita extracto de vainilla
La receta original utiliza nueces pecanas que son las que usé, unas nueces habituales en EE. UU. de donde es originaria la receta, más alargadas, sin el característico sabor amargo de las nueces comunes y mucho más caras. Si no las encontráis, usad las comunes.
 
Elaboración:
 
Se pican las nueces pero sin hacerlas polvo, un tamaño pequeño pero que nos encontraremos en el bizcocho. Se reservan.
Se hacen puré los plátanos, bien machacándolos con un prensa patatas o con una picadora. Se reserva.
Para la piña, retiraremos el jugo que trae la lata y también la haremos puré. Se reserva.
Mezclar los ingredientes secos: la harina tamizada, los dos tipos de azúcar, la canela, el bicarbonato, la sal, el coco y las nueces; utilizar para ello la batidora durante uno o dos minutos hasta que quede una mezcla homogénea.
A continuación se añade a la mezcla seca los ingredientes húmedos poco a poco a velocidad media dejando que se integre el anterior antes de añadir otro ingrediente: el aceite, los huevos previamente batidos hasta que espumen, el extracto de vainilla, el puré de piña y el de plátano.  
La mezcla la repartí en 3 moldes de layer cake de 15 cm. previamente engrasados con spray desmoldante. Para asegurar la misma cantidad en los moldes utilicé una cuchara de helados, echando una cuchara cada vez en un molde distinto.
Con el horno precalentado a 170º  para estos moldes se hornea durante 30 minutos aproximadamente, pero lo controlaremos pinchando los bizcochos con un palillo y comprobando que salga seco.

Crema de queso.

 

Aunque esta crema ya la he incluido en otro post del blog, por ser tan cortita y no tener que ir enlazando la vuelvo a escribir tal cual.
  • 200 g. de queso tipo philadelphia (una tarrina pequeña) no light, pues necesitamos la grasa que aporta
  • 75 g, de mantequilla
  • 1 cucharadita de vainilla
  • 1 taza de azúcar glass
El queso tendrá que estar muy frío, recién sacado de la nevera. La mantequilla se saca un poco antes pero no ha de estar a temperatura ambiente sino algo fría, que mantenga su consistencia.
Primero se bate la mantequilla hasta ablandarla un poco, se va añadiendo el azúcar glass despacio a velocidad baja hasta que no haya peligro de que salga volando y se sube la velocidad. Se añade la vainilla y cuando esté, el queso batiendo hasta tener una crema suave. 
 
 

La decoración.

 

 
A sus 13 años mi hijo es de gustos sencillos y lo reflejé en la decoración. Este tipo de tartas se llaman tartas desnudas en contraposición con las forradas de fondant, esto no quiere decir que su decoración sea descuidada, puede ser muy sencilla o con toppers muy complejos pero dejan a la vista sus capas que han de estar muy bien niveladas y el relleno que puede rebosar, dándole un aire rústico que me encanta.
 
Para que la crema no se desmorone con el peso de los bizcochos, primero meteremos cada piso con su crema por separado en la nevera.
 
En el piso superior coloqué unas nueces.
 

Las banderitas suelo hacerlas con un editor de texto pero no me pude resistir a utilizar estas “Chalkboard Alphabet Bunting” de Kristin. Podéis encontrar este y otros imprimibles gratuitos en su página www.yellowblissroad.com, yo ya le he echado el ojo a otros para navidad.
 
Con sólo recortar las banderitas, pegarlas en un colorido cordón de algodón trenzado (bakers twine) y atar este a un par de palillos para brochetas conseguiremos una decoración sencilla y elegante.
 
 
 
 
 
 
(Nota para mi: Quitar la decoración de papel antes de poner las velas, el papel arde)
 


jueves, 23 de julio de 2015

Happy Birthday to me. Cupacakes de zanahoria.


Me gusta cumplir años, a su debido tiempo. Siempre he considerado que la alternativa es peor, y cuando alguien más joven bromea con mi edad contesto "yo ya he llegado...".

Sin embargo celebrarlo es otra cosa. 

Cuando era pequeña nunca lo celebré con amiguitos, el verano es lo que tiene, vacaciones. Creo que me acostumbré. Ya de mayor utilicé esta fecha como escusa para reunir a los amigos, pero hay algo que me incomoda muchísimo y por lo que también dejé de celebrarlo, los regalos. Prefiero reunirme con los amigos en cualquier otra fecha, por ejemplo en el cumpleaños de otro. La única persona con la que me siento bien recibiendo un regalo es mi marido y no se lo pongo fácil. A medida que se acerca mi fecha, y a veces me pilla por sorpresa, le digo que no quiero nada porque lo tengo todo, una vida sencilla y sin muchos sobresaltos con amigos y una buena familia. Lo material, pues si puedo me lo compro cuando lo necesite y si no el mundo sigue girando. 

Lo que sí hago desde hace poco es invitar sin previo aviso a la "chiquipandi" de mi urbanización a algunas chuches. Este año hice unos cupcakes y de momento son los cupcakes más ricos, jugosos, equilibrados en sabor y sanos que he hecho.

Cupcakes de zanahoria.


La receta original pertenece a Alma Obregón de Objetivo: Cupcake perfecto que podéis encontrar aquí y de la que he hecho unas pequeñas variaciones.

La primera es sustituir las nueces por galletas, algunos pequeños son alérgicos a los frutos secos.
Otra es cambiar las pasas por arándanos, un poco más ácidos.
Por último la forma de prepararlos triturando los ingredientes con batidora y mezclando primero todos los secos.

Ingredientes:

  • 140 g. harina
  • 115 g. azúcar
  • 120 g. aceite de oliva suave o de girasol
  • 150 g. zanahorias, unas dos zanahorias grandes
  • 140 g. manzana, una pequeña, utilicé la variedad Royal Gala, pero se puede usar otras.
  • 2 huevos
  • 1 cucharadita de bicarbonato
  • 1 cucharadita de canela
  • 6 galletas maría
  • 50 g. de arándanos secos, u otra fruta pasa.


Elaboración:

Con estas cantidades salen unos 15 cupcakes.

Precalentar el horno a 170 grados.

Triturar finamente las galletas y mezclar a velocidad media con la harina previamente tamizada, el azúcar, el bicarbonato y la canela. Triturar hasta hacer puré por un lado la zanahoria y por otro la manzana y reservar. Triturar o trocear los arándanos en cachitos pequeños estos no se llegarán a hacer puré pues están muy secos. Batir los huevos hasta espumar y añadirlos poco a poco a la mezcla seca. Cuando estén integrados añadir el aceite también de poco en poco, quedará una masa como para galletas. Añadir el resto de frutas y cuando esté batir a velocidad alta unos tres minutos, la zanahoria y la manzana le habrán proporcionado a la masa la humedad que necesitaba.

Colocar las cápsulas en un molde para cupcakes o magdalenas.
Llenar las capsulas dos tercios y hornear durante 15 minutos.
Enfriar en una rejilla manteniendo las capsulas en el molde durante cinco minutos, después sin el molde hasta que estén totalmente frías.



Crema de queso.


Y aquí está la enésima receta de crema de queso que hago. Es más fácil, rápida y tan rica como el resto pero como todas, una vez fuera de la nevera empieza a perder su consistencia.

  • 200 g. de queso tipo philadelphia (una tarrina pequeña) no light, pues necesitamos la grasa que aporta
  • 75 g, de mantequilla
  • 1 cucharadita de vainilla
  • 1 taza de azúcar glass


El queso tendrá que estar muy frío, recién sacado de la nevera. La mantequilla se saca un poco antes pero no ha de estar a temperatura ambiente sino algo fría, que mantenga su consistencia.
Primero se bate la mantequilla hasta ablandarla un poco, se va añadiendo el azúcar glass despacio a velocidad baja hasta que no haya peligro de que salga volando y se sube la velocidad. Se añade la vainilla y cuando esté, el queso batiendo hasta tener una crema suave. 

Guardar en la nevera hasta su uso.

La decoración.


No se necesita más que unas cápsulas bonitas pero cuidado porque si no son de buena calidad se arruinarán en el horneado. Para curarme en salud utilizo doble cápsula, la blanca durante el horneado y la decorativa sobrepuesta después.
Con esto no hace falta más que añadir la crema en forma de rosa con una boquilla rizada.

Fácil. 




miércoles, 20 de mayo de 2015

Tarta Gru mi villano favorito.


-          Ana, ya sé de qué quiero la tarta, de muertos, vampiros… - Llevaba casi dos años preparándome para esto, recopilando fotos, sacando ideas...
-          No me lo digas, quieres una tarta de las “Monsters High”.
-          No, la quiero de sangre, zombies… - ¡ Mi gozo en un pozo !
-         ¡De eso nada!
-         Jo, ¿por?
-         Porque en primer lugar tienes 7 años y en segundo lugar tus padres dejan de hablarme.

      No había terminado la frase y:

-         Vale, pues entonces de los Little Pony.
-     Eso es otra cosa.- Ya me imaginaba montones de diminutos caballitos trotando entre nubes y un arcoíris.
-         No mejor una de un minion.-  Todos los caballitos hicieron “plof” en mi cabeza
-         Vale, ¿estás segura? Pero te la hago distinta que la de tu hermana.
      
      Dos días más tarde con el tiempo al límite, los materiales comprados y el diseño hecho.

-          Ana, ya sé de qué quiero la tarta…
-          Ah, no. Ya está en proceso.
      
      Mi niña empezó a rumiar algo por lo bajo de “Crepúsculo” añadiendo “me encanta”.  Yo como adulta
responsable me mantuve firme… todo el trayecto del cole hasta casa. Al fin y al cabo las películas de Crepúsculo no son en plan “The walking dead” como pretendía al principio. Empecé a buscar inspiración en las redes pero me parecía raro que hubiera visto alguna de esas películas y las ideas que veía estaban llenas de símbolos que yo no entendía. “Tengo poco tiempo ¿y una foto de los protagonistas?” No me quedaba claro así que hablé con su madre, y efectivamente, era una ocurrencia temporal, algo que había oído por ahí, así que decidimos seguir adelante con la tarta del minion.

Están locos estos minions.


Los minions son entrañables, divertidos y sobre todo locos. Con tan poco tiempo la tarta debía ser sencilla, me la imaginé estrecha y alta coronada por un loco minion así que debía estar boca abajo y para que no resultara insulsa una silueta de Gru en el centro y para las orillas un borde como los tirantes de los pantalones.



Fallos de principiante.

Pues sí, la teoría me la sé al dedillo pero hasta que no te tropiezas con los problemas no los afrontas. Esta tarta tuvo un único fallo que sólo apreciaba yo pero que ahora que lo cuento o si sois expertos podréis ver. Sabía que aunque aparentara un largo cilindro debía tratarla como si fuera de dos pisos reforzándola con pilares pero estaba obsesionada con no usar crema de mantequilla, y ese fue el fallo. La consistencia de la crema de la tarta al enfriarse en la nevera daba la sensación de firme, sin embargo al atemperarse se salía por los bordes por no soportar el peso del bizcocho, además era de color oscuro y el fondant claro con lo que se apreciaba cada bizcocho individual. No había tiempo de rectificaciones, el bizcocho y la crema se habían fusionado y separarlos los destrozaba, por suerte pude eliminar uno de los bizcochos ya que me confirmaron que los invitados serían muchos menos de los esperados en un principio y al tener menos peso se disimularon más los fallos.


Bizcocho de galletas oreo.

  • 250 mantequilla
  • 200 harina tamizada
  • 200 azúcar
  • 4 huevos medianos
  • ½ sobre de levadura Royal (polvos de hornear)
  • 1 paquete de galletas oreo
  • Una cucharada de leche
  • Una cucharadita de esencia de vainilla

Triturar las galletas hasta que queden muy finas.
Se mezclan en un bol los ingredientes secos, harina, azúcar, levadura, y las galletas, y se baten hasta mezclarlos totalmente.
Batir los huevos hasta que espumen y seguir batiendo mientras se añade la cucharada de leche y la esencia de vainilla.
Echar en la mezcla de harina la de los huevos en tres veces batiendo hasta integrar. Una vez integrado batir a velocidad alta, deberá quedar una consistencia muy cremosa.
El horneado.
Para hornear un bizcocho siempre hay que tener precalentar el horno a la temperatura a la que luego coceremos el bizcocho. Cada horno es un mundo, yo hice dos tandas y la que mejor salió fue la que hornee a una temperatura un poco más baja
Hornear a 170º durante 30 min.

Almíbar.

  • 100 agua
  • 100 azúcar
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla

En un cazo echar los ingredientes y batir hasta llevarlo a ebullición.


Crema de galletas oreo.

  • 125 mantequilla
  • 300 azúcar glass
  • 125 queso crema tipo Philadelphia “no light”
  • 1 paquete de galletas oreo finamente trituradas.

Batir la mantequilla con el azúcar ya tamizado, primero a baja velocidad para que no vuele el azúcar y luego a máxima velocidad hasta integrar. Añadir el quedo frio de la nevera a velocidad media hasta formar una crema homogénea.  Añadir las galletas y seguir batiendo hasta obtener la consistencia deseada.

Aquí se aprecia mejor el fallo provocado por una crema inconsistente


La tarta estaba riquísima y no lo digo yo así que animaros.

Y recordad, de los errores se aprende.